Política

Un abusivo espíritu de fraude

Si una jueza de cuarta categoría en Rio Grande do Sul se tomaba la libertad de prohibir el uso particular de la bandera brasileña por identificar «a la derecha», no pensaron que el fraude estaba ahí?

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Mientan o no mientan las máquinas, el aire de fraude e irregularidades fue bastante evidente e inclusive anterior al acto electoral y, en consecuencia, debería haber sido advertido. Desde que una Justicia venal y una ONU cada día más incalificable acogieron a costosísimos abogados con las demandas en favor del bien condenado ex presidente Lula, era cuestión de tiempo que la tormenta perversa se desatase. Más, cuando la mayoría de la prensa del mundo y de la industria cultural, así como la insoportable pseudo sensibilidad progre del planeta, seguían apostando por este engendro y su caterva, inclusive jefes de Estado, más allá de los tiranos tropicales obvios.

Los límites y las medidas, deberían-como bien dice el vicepresidente Mourão – haberse implementado antes o,al menos, haberse imaginado que la escalada era un hecho. También, en uno de sus primeros discursos, el propio presidente Bolsonaro alertaba en el sentido que sólo se había ganado una batalla y que el camino iba a ser muy accidentado. El ya fallecido pensador Olavo de Carvalho había recomendado al gobierno aprovechar el primer año del gobierno para desmontar el mecanismo, y tuvo razón…

Desde que una Justicia venal y la ONU acogieron las demandas en favor del bien condenado ex presidente Lula, era cuestión de tiempo que la tormenta perversa se desatase. Más, cuando la mayoría de la prensa del mundo y de la industria cultural, seguían apostando por este engendro y su caterva, inclusive jefes de Estado, más allá de los tiranos tropicales obvios.

Después vino la tal pandemia, las elecciones municipales, etc y la economía se enderezó, registrándose además notorios ahorros en las empresas y entidades públicas, lo que sumado al combate de la corrupción se tradujo en grandes e inéditas ganancias de cientos de millones de dólares desde el antes deficitario Correo hasta Petrobrás, pasando por la represa de Itaipú (la misma que había dirigido dispendiosamente la actual presidente del PT, Gleisi Hoffmann, también procesada, junto a su marido Paulo Bernardo, ex ministro de Comunicaciones, por desvíos de dinero). Los ahorros en la hidroeléctrica, bajo el mando del Gral. Silva e Luna fueron suficientes para construir un Instituto de Educación Física en Paraná.

Se terminan carreteras, se resucita el ferrocarril, concesiones mediante, y hasta se invita a Uruguay a integrarse cuando este llegue al sur, se desburocratiza el transporte, incluido el aéreo, se construyen puentes donde antes había que cruzar en balsas, se habilita un nuevo puente binacional con Paraguay, se habilita constituir una hidrovía Uruguay-Río Grande do Sul por las Lagunas Merin/de los Patos, se restablece el Consejo de la Amazonia, incluyendo la compra de horas satélite y se lanza otro para vigilancia amazónica y del Pantanal, ambiental y policial, lo cual ayuda, además al combate de la droga, que ha conocido, durante esta administración las pérdidas más gigantescas imaginables de decenas de toneladas de cocaína, extasis y pasta base, haciendo de los derribos de aeronaves clandestinas o las intervenciones navales, cosa cotidiana, disminuyendo la violencia urbana y el trasiego internacional de estupefacientes.

También se entregan casi 424.000 parcelas de tierra, la mayoría a nombre de la mujer de cada núcleo familiar, más que toda la tierra distribuida en los últimos 20 años anteriores. Se aumentan las ayudas sociales, especialmente en hogares monoparentales, y podría seguir…

Sin embargo, del otro lado, la serpiente bolivariana criada por el foro paulista, seguía su tortuoso movimiento por toda América. Tras hacer pedazos, en un estallido nada espontáneo, al hasta entonces más exitoso país del continente (Chile), e imponer sus garras en Perú y Colombia, cubriendo casi todo el espectro del Pacífico y el Caribe, Brasil debía ser, indefectiblemente, el objetivo principal. ¿Que pasó entonces?

¿Acaso, un gobierno en parte integrado por militares retirados, con conocimientos de táctica, estrategia, inteligencia, contra inteligencia, prospectiva, no imaginó que para determinada izquierda, corrupta y mayoritaria en las Américas en los últimos 20 años valía todo para arrebatarse al país continental? Que la repetición constante de mentiras y medias verdades y el bombardeo artístico-mediático iba a ser permanente? Que precisaban un frente exterior, especialmente hacia los países latinos y claves, sin esperar la buena voluntad casi imposible de los Le Monde, El País de Madrid o The Guardian? Mucho menos de Hollywood….De la prensa y el show bussiness brasileño, ni hablemos.

Si encima de esto, las instancias jurídicas superiores, tras facilitar el retorno de Lula y su cuadrilla al escenario político, también se mostraban proclives a soltar capos mafioso de altísima peligrosidad, o tecnicismos mediante liberar narcotraficantes, quedaban dudas?

Si una jueza de cuarta categoría en Rio Grande do Sul se tomaba la libertad de prohibir el uso particular de la bandera brasileña por identificar «a la derecha», no pensaron que el fraude estaba ahí, y que, trabajando en la cabeza de la gente (incluso recordar su ominoso pasado, lo que quedó expresamente prohibido y se permitió!), tal vez, sería necesario?

La serpiente bolivariana criada por el foro paulista, seguía su tortuoso movimiento por toda América. Tras hacer pedazos, en un estallido nada espontáneo, al hasta entonces más exitoso país del continente (Chile), e imponer sus garras en Perú y Colombia, cubriendo casi todo el espectro del Pacífico y el Caribe, Brasil debía ser, indefectiblemente, el objetivo principal.

Y no me alcanza con que me insistan en la «necesidad de buscar la legalidad, más en un mundo inclinado a la izquierda», porque, repito, en 2009 Latinoamérica, excepto Chile y algún país centroamericano, era izquierdista y en Estados Unidos mandaba Obama, cuando un Legislativo con coraje en Honduras, advirtiendo que el loco presidente Zelaya, con la ayuda de Chávez y urnas venezolanas preparaba su reelección infinita, pidió a los militares destituir al pichón de tirano(amigo de Lula, que lo asiló), lo que se produjo que se llamara a elecciones y las FFAA en 72 horas volvieron a sus cuarteles. La tal «Comunidad internacional» ladró diez días, hubo elecciones y se acabó.

Cómo es que el poderoso Brasil, en un momento de crecimiento económico asiático y de enormes expectativas para que esto continúe, permite que durante casi dos meses, unos jueces sesgados y sesgando, como Drácula de Moraes o Cármen Lúcifer y otros similares se adueñen del país y se transformen en el máximo poder, imponiendo restricciones de todo tipo y nadie pone límites? ¿Quien asesora al destratado gobierno? ¿El enemigo?

Hay algo que no me cierra. Hay algo muy mal explicado o mal calculado. Para Sudamérica puede ser una tragedia que los brasileños hayan permitido a unos cuervos togados hacer y deshacer a su voluntad.

Original de «Enfoques», Punta del Este, Uruguay.

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