Cultura

Egoísmo New Age

La dinámica de nuestra era es la cultura del sobrecito de azúcar. Vivimos inmersos en la insoportable levedad del “no ser”: La falta de profundidad en la lectura.

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La dinámica de nuestra era es la cultura del sobrecito de azúcar. Vivimos inmersos en la insoportable levedad del “no ser”: La falta de profundidad en la lectura. Tenemos el Aleph en nuestras manos, pero maratoneamos series de Netflix. La justificación absoluta del egoísmo es la religión de nuestros días. La cocaína y la marihuana dejaron de ser sustancias tóxicas y pasaron a ser simplemente sustancias y lo que son tóxicas ahora son las personas. Tu novia que te pregunta cinco veces “¿qué necesitás?” es la tóxica que te tenés que sacar de encima porque te “intoxica” pero la misma cultura te justifica que fumes marihuana porque es una sustancia recreativa y si te da placer está bien.

Tenemos el Aleph en nuestras manos, pero maratoneamos series de Netflix.

En este devenir hay palabras que quedaron prohibidas o vacías de contenido como sacrificio. Sacrificarte implica un esfuerzo, pena, acción o trabajo que una persona se impone a sí misma por conseguir o merecer algo o para beneficiar a alguien… levantarte para ir a jugar al golf o dejar de comer la cuarta porción de torta para no engordar no califican como tal cosa. Obviamente que, si se lo decís a los cultores de esta filosofía onanista, te van a saltar a la yugular al grito de vos que sabés lo que me cuesta a mi renunciar a la cuarta porción de torta y acto seguido van a colocar eso a la altura de la vida de la madre Teresa de Calcuta.

Lo importante es ser feliz y no aburrirse. Ese es el pecado del mundo en que vivimos. “Instagramear” la vida implica mostrarse siempre feliz, exitoso y entretenido, sobre todo entretenido.

Es desolador ver dilapidados el esfuerzo de millones de hombres, durante miles de años en un grupo de jóvenes indolentes que por simple pereza dejan de disfrutar y compartir la cultura del conocimiento.

Cuando los sabios griegos dividieron el día en tercios asignaban 8 horas para dormir 8 para trabajar y 8 para el ocio creativo. Lo que significaba dedicarse un tercio del día y de la vida a aburrirse para poder crear. Hoy asumimos que en realidad debemos dedicarnos a disfrutar de la nada misma como los Elois que describía H G Wells en la máquina del tiempo. Esta cultura sin necesidad de una devastación atómica subyuga a miles y miles de personas en una cultura de la nada, de pasar el rato, de ay no me vengas con eso, yo estoy para pasarla bien. Obvio que tienen todo el derecho del mundo a vivir lobotomizados, de la misma manera que los hippies querían vivir alienados con sustancias, mismas sustancias que hoy 50 años después esta neo cultura defiende. Como plantea H.G. Wells el protagonista homónimo al autor de la novela es desolador ver dilapidados el esfuerzo de millones de hombres, durante miles de años en un grupo de jóvenes indolentes que por simple pereza dejan de disfrutar y compartir la cultura del conocimiento.

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