Política

Fin del bufón: por qué cayó Boris

Su peor pecado fue la traición al pueblo británico. Las mentiras y el descarado desprecio por las normas provocaron su caída. Sin embargo, su legado ha sido la incompetencia para cumplir las promesas que realizó a sus votantes.

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Las crónicas de la caída política de Alexander “Boris” Johnson como primer ministro de Gran Bretaña están contando las mentiras y escándalos que minaron la confianza en su capacidad de liderazgo. Pero su peor pecado fue la traición al pueblo británico. La deshonestidad fue una constante en la carrera de Johnson. Las mentiras y el descarado desprecio por las normas impulsaron su ascenso político; las mentiras y el descarado desprecio por las normas provocaron su caída. Sin embargo, la impresión de su legado gubernamental ha sido la incompetencia general para cumplir las promesas que realizó a sus votantes.

Boris no tenía ni la capacidad ni la voluntad de liderar un gobierno. La gestión de la pandemia, la crisis inmigratoria, social y económica mostraron su incapacidad de liderazgo.

En 2019 ganó las elecciones generales con una mayoría absoluta y un mandato claro. En su discurso la noche electoral resaltó que la victoria de su partido le permitiría “respetar la voluntad del pueblo del Reino Unido para ejecutar la retirada de la Unión Europea” y que su gobierno se centraría en “las prioridades de la gente, como la sanidad y la educación”. En 2022 se va del gobierno luego que lo abandonara su partido y habiendo traicionado la soberanía popular.

Boris no tenía ni la capacidad ni la voluntad de liderar un gobierno. La gestión de la pandemia, la crisis inmigratoria, social y económica mostraron su incapacidad de liderazgo. Al comienzo del 2022, avizorando la catástrofe, realizó anuncios que no revirtieron los malos resultados que terminaron por ocurrir en las elecciones locales de mayo. El 6 de junio su partido, el Partido Conservador, le aplicó una moción de censura que superó con el respaldo del 59%. Sin embargo, un mes después un nuevo escándalo y más mentiras hicieron la situación insostenible. El lunes 5 de junio se produjeron las primeras dos renuncias de miembros de su gobierno y en 36 horas hubo 50 renuncias en el Partido Conservador para vaciarlo de poder y deshacerse del primer ministro, el pasado 7 de julio. Seguirá al frente del Gobierno hasta otoño, fecha en la que el partido ‘Tory’ habrá elegido un nuevo líder.

Las mentiras y traiciones con la que se ahorcó Boris Johnson

* La suspensión del Parlamento

En el verano de 2019, en plena crisis por sacar adelante el ‘Brexit’, la reina Isabel II ordenó la suspensión del Parlamento atendiendo a la petición del primer ministro. A pesar de ser un mecanismo habitual en el Reino Unido, la polémica surgió porque la maniobra se interpretó por la oposición como una forma de frenar la promesa de un ‘Brexit’ duro el 31 de octubre. En septiembre del mismo año, tres magistrados de la máxima corte de Escocia consideraron que el primer ministro, de forma intencionada, había asesorado erróneamente a la reina Isabel II para conseguir que ésta firmara la decisión de que el Parlamento cancelara su actividad.

* Los casos de encubrimiento de amigos: Owen Paterson y Chris Pincher

En 2021, el comité de normas del Parlamento recomendó suspender al diputado conservador y exministro Paterson durante 30 días después de descubrir que había recibido sobresueldos de compañías privadas por hacer lobby y a cambio de favores políticos. Johnson lo respaldó e intentó que los parlamentarios conservadores anularan la suspensión, pero la presión mediática y el malestar dentro de su propio partido llevó a que Paterson renunciara. En las elecciones de diciembre de ese año, los conservadores perdieron el escaño de Paterson.

Las últimas semanas en el gobierno, Boris Johnson nombró a Pincher como responsable de disciplina parlamentaria de los ‘tories’ sabiendo las denuncias por acoso sexual y alcoholismo que pesaban sobre él. Pincher era uno de los pocos fieles que le quedaban a Johnson y el primer ministro lo necesitaba en un puesto tan delicado ante las amenazas continuas de rebelión dentro de su propio partido. Pero, cuando saltó el escándalo, Boris Johnson hizo lo que siempre hace: mintió y lo descubrieron. Esto provocó la ira del Partido Conservador cuyos miembros habían estado defendiendo la tesis de Johnson en todos los medios de comunicación y luego se encontraron con las matizaciones obligadas de Downing Street.

* ‘Wallpapergate’: gastos no reconocidos

La pareja de Johnson, Carrie Symonds realizó arreglos en la residencia de Downing Street y los fondos habían sido pedidos por Boris a donantes del Partido Conservador. Los medios de comunicación británicos informaron que la reforma costó más de 230.000 euros. En un principio Johnson afirmó que había pagado con su dinero ese gasto, pero las revelaciones de los medios descubrieron la mentira. Como resultado, la Comisión Electoral multó al Partido Conservador en más de 20.000 euros.

* ‘Partygate’: las fiestas clandestinas

En el peor momento de la pandemia, con todo el Reino Unido confinado y los contactos sociales limitados, Downing Street celebraba fiestas multitudinarias donde asistía el primer ministro.

Cuando comenzaron los rumores de las fiestas, Boris Johnson mintió diciendo no saber que esos eventos habían tenido lugar o, más inverosímil aún, asegurando que no sabía que se estaba infringiendo las normas establecidas por su propio Gobierno. Se realizó una investigación que concluyó en el informe de Sue Gray, un documento de 60 páginas que incluía algunas fotos de las fiestas y que señalaba directamente al primer ministro y a otros altos cargos y pedía que se asumieran responsabilidades. Boris se vio obligado a pedir perdón al país y a la reina Isabel II por su conducta inapropiada.

* La traición al voto del Brexit: la inmigración descontrola

A pesar que la administración Johnson había prometido utilizar el Brexit como un medio para recuperar el control de las fronteras del país, los números de la oleada inmigratoria fueron en aumento y 2022 será record histórico, producto de las decisiones políticas del gobierno tory para promover la entrada de cada vez más paquistaníes e indios.

El aumento masivo en el número de inmigrantes representa una traición posterior al Brexit. Después de que Gran Bretaña abandonó la UE, el país está luchando para lidiar con una crisis migratoria en curso, mientras que los ministros de Johnson suavizan las reglas de visa para permitir que más trabajadores inmigrantes ingresen al país como mano de obra barata utilizando sus requisitos de visa de trabajo recientemente relajados. Incluso Johnson había insinuado la posibilidad de que se otorguen aún más visas a trabajadores tecnológicos de la India.

* 2020 y la pandemia

En un principio Boris se negó a la cuarentena pero cambió de idea y aplicó cierres y restricciones a nivel nacional que causaron la destrucción de pequeños negocios, industrias y la separación de seres queridos en su lecho de muerte.

* La mentira del Plan de Asistencia Social y el aumento de impuestos

Boris Johnson prometió que tenía un «plan claro… preparado» para la atención social en julio de 2019. Cuando finalmente lo presentó, en septiembre de 2021, anunció una subida de la Seguridad Social a partir de abril de 2022 para financiar la asistencia social y reducir el retraso del NHS (salud) causado por la pandemia, todo esto sin aumento de impuestos. Pero el impuesto del Seguro Nacional finalmente aumentó del 12% al 13,25% y sólo 5.400 millones de libras de los 36.000 millones recaudados en los primeros tres años se destinarán a la Asistencia Social.

Además, Johnson dio marcha atrás en un plan para evitar algunos costos a los propietarios de viviendas más pobres.

* La traición a los valores culturales británicos y conservadores

El gobierno tory ha promovido con entusiasmo una política progresista perversa con: una fuerte agenda LGBTQ+, que incluye por ejemplo la hora de los cuentos de Drag Queen financiada por los contribuyentes; el adoctrinamiento estudiantil con la reescritura de los planes de estudio y la eliminación de las figuras históricas; las estatuas derribadas y los nombres de las calles cambiados, la financiación de organizaciones benéficas de extrema izquierda y antiblancas; y la continuación de la epidemia de las pandillas de violadores (grooming gang).

* Ayuda a Ucrania a costa del tanque de nafta de las familias británicas

Boris fue el más comprometido aliado de Ucrania, no solo enviando material militar sino también apoyando las sanciones a Rusia aún a costa del perjuicio de los británicos.

Hoy una familia en el Reino Unido necesita 100 libras para llenar el tanque de su vehículo y el precio sigue aumentando. Los precios del combustible ya estaban subiendo antes de que comenzara la guerra en Ucrania en febrero, pero las consecuencias del bloqueo a la energía y gas ruso han empeorado las cosas.

En marzo, el gobierno dijo que reduciría el impuesto sobre el combustible de la gasolina y el diésel en 5 peniques por litro durante un año. En ese momento, la gasolina había alcanzado los 167 peniques el litro y el diésel estaba cerca de alcanzar los 180 peniques por primera vez. Sin embargo, los precios promedio han seguido aumentando y la reducción de 5 peniques se canceló hace mucho tiempo.

* Inflación alta

La tasa de inflación anual en el Reino Unido se disparó durante 2022. El último registro de mayo fue de 9.1, la más alta desde 1982. Este número estuvo impulsado por el aumento de los precios de la electricidad, el gas y otros combustibles, los combustibles para motores y los automóviles de segunda mano, y es otra señal de que el nivel de vida de los consumidores sigue disminuyendo.

Las mentiras alienaron al Partido Conservador y sus traiciones alienaron a los británicos. Boris defraudó a sus bases y su gobierno se ha convertido en un chiste del cual nadie ríe.

Las mentiras alienaron al Partido Conservador y sus traiciones alienaron a los británicos. Andrew Sullivan, ex compañero de Boris en Oxford, dijo: “El pueblo británico va a tener la misma experiencia con Boris que todos los que lo han conocido. Se sentirán enormemente defraudados”. Al final fue así.

Boris defraudó a sus bases y su gobierno se ha convertido en un chiste del cual nadie ríe. Otra muestra de la estafa política de la centro-derecha (tema de mi próxima nota). Farewell Boris, que el deshonor te acompañe.

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