Política

Cumbre de las Américas: una región atomizada y con tendencias contrapuestas. Parte I

El presidente de Argentina y el canciller mejicano atacaron abiertamente la representatividad de la Organización de Estados Americanos (OEA) llegando incluso a proponer su reemplazo.

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El pasado 8 de junio formalmente comenzó la Cumbre de las Américas 2022 y desde los primeros momentos, dejó la impresión que serían muchas más las preguntas que las respuestas a las que nos enfrentábamos y el virtual cierre de la cumbre en estas ultimas horas no hizo sino confirmarlo.

No es un dato menor que esta cumbre se lleva cabo en lo que podemos llamar “un mundo en guerra”, obvio, no todo el planeta lo está, sin embargo, las amenazas de una posible extensión tanto en la geografía como en el tiempo del conflicto en Ucrania ponen, sin duda, una sombra sobre la repercusión real de la Cumbre de las Américas, como así también pone dudas respecto de las prioridades y los intereses de los participantes

Pero este no es el único ni el mas importante de los problemas, posiblemente en todos los años que estas cumbres se han llevado a cabo, ninguna encuentre al hemisferio tan tensionado y dividido como en esta y no es un dato menor, no sólo por las divergencias políticas, sino también por las dificultades económico sociales que asolan la región.

Alguno recordará que el “olvido” de América se hizo más evidente durante la presidencia de Donald Trump quien ignoró olímpicamente todo el hemisferio, en un contexto donde la presencia económico-política de China en el área venía aumentando y obviamente no estuvo presente en la reunión de 2018.

El conflicto en Ucrania pone una sombra sobre la repercusión real de la Cumbre de las Américas, como así también pone dudas respecto de las prioridades y los intereses de los participantes.

Pero la historia de la relación hemisférica venía ya deteriorándose desde tan “antiguo” como la cumbre de Mar del Plata (Argentina 2005) a la que algunos no dudan en calificar de “fatídica” y que concluiría sin que se lograra el acuerdo para reactivar el Área de Libre Comercio de las Américas.

 Así, no fueron pocos quienes se apresuraron a suponer que la llegada del presidente Biden a la Casa Blanca daría un nuevo impulso a la relación hemisférica, pero primero el omnipresente COVID y mas recientemente el conflicto armado en Ucrania, que afecta no solamente a Estados Unidos sino a toda la Unión Europea, ponen en duda que esto pueda materializarse.

Pero esto no es más que un “pequeño problema” en un marco de tensiones y con una agenda que bien podría caracterizarse como “difusa”, al tiempo que muestra las divisiones internas de la política exterior de USA entre el partido demócrata y su oposición republicana.

Lo que parece mas obvio es la falta de preparación en términos de diálogos previos para encontrar, en la medida de lo posible, los puntos de interés común para los países participantes, si es que estos existen, lo que hoy no pocos ponen en duda.

Estos diálogos previos deberían además haber tomado en consideración, no sólo la obvia fragmentación de intereses y posturas políticas que muestra el hemisferio, sino también el papel cada vez mas relevante que han tomado “jugadores” como China, Rusia e incluso Irán, esto sin entrar siquiera a considerar la disminución casi simultanea del interés de los países de la Unión Europea y Japón, con la única y relativa excepción de España, que continua haciéndose presente, si bien de un modo mas bien testimonial, sobre todo considerando los delicados problemas que afronta, no solo económicos sino político-sociales.

El jueves tuvieron lugar las presentaciones centrales, y si bien técnicamente la cumbre concluyó el día viernes, al momento de escribir estas líneas varias cosas van quedando claras.

La primera, y una de las más sorprendentes, es que ni el presidente Biden ni su vicepresidente, ambos speakers en la cumbre, hicieron mención a China y al volumen que el comercio y las obras de infraestructura en desarrollo en todo el hemisferio son en su casi totalidad obra de este país. En los últimos días varios analistas en Estados Unidos señalaron que le creciente presencia en el hemisferio de China se está convirtiendo en una significativa vulnerabilidad para los Estados Unidos.

Ni el presidente Biden ni su vicepresidente, ambos speakers en la cumbre, hicieron mención a China y al volumen que el comercio y las obras de infraestructura en desarrollo en todo el hemisferio son en su casi totalidad obra de este país.

No fueron pocos los artículos aparecidos en aquellos medios controlados por Pekín señalando que Estados Unidos no parecía tener ni el interés político ni la “fuerza financiera” como para poder competir con China, al tiempo que señalan lo complementario de la estructura económica china con las necesidades de América Latina.

Una de las grandes ventajas de que goza China es que sus empresas “privadas” están en realidad bajo control directo del PCC (Partido Comunista Chino) mediante mecanismos muy bien establecidos y funcionando aceitadamente, y es además el PCC el que establece los temas y las áreas geográficas prioritarias en forma centralizada.

Por el lado de Estados Unidos, al parecer, al menos hasta el momento sólo una difusa iniciativa “Americas Partnership for Economic Prosperity” señala que la iniciativa privada se volcará sobre la región con múltiples objetivos, particularmente en aquellos que tienen que ver con la creación de empleos vinculados a las “energías limpias”…

Otro tema que quedo expuesto en estas horas mientras la cumbre se llevaba a cabo, pero que ya viene de “antigua data”, es la caravana migratoria compuesta por “varios miles” de migrantes que marchan hacia la frontera de los Estados Unidos (algunos medios señalan que serían unas 15.000 personas).

La importancia del tema migratorio, un secreto a voces quedó más visible en la presentación de la Vicepresidente de los Estados Unidos Kamala Harris que el día Martes había anunciado un plan que implica al menos en teoría, la inversión de más de 1900 millones de dólares del sector privado para la creación de oportunidades laborales en países como Guatemala, Honduras o El Salvador.

Justamente por el tema migratorio se supone que, a pesar de su ausencia en la cumbre el Presidente de México viajará en los próximos días a los Estados Unidos para una reunión bilateral donde posiblemente el asunto central sea este. Se supone además que en horas se conocerá el texto que establece el tema migratorio como central para la región y destaca que el asunto debe ser abordado desde el ángulo de la seguridad, la economía y el acceso a la educación, sin por ello dejar de lado el daño causado por la pandemia que cubrió (y aún cubre, todo el hemisferio).

Causo no poca sorpresa que tanto el presidente de Argentina, como el canciller mejicano atacaran abiertamente la representatividad de la Organización de Estados Americanos (OEA) llegando incluso a proponer su reemplazo, por otra estructura que aunara a los países de América Latina y el Caribe.

Vale la pena recordar que esta idea se parece bastante a la que se lleva adelante, hasta ahora sin resultados tangibles por la vía de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). De lo que se trata ahora es de no excluir específicamente a los Estados Unidos, como lo hace CELAC sino de lograr una integración más eficiente. Dado que los detalles de esta idea no son aún conocidos es casi imposible evaluarla.

En la segunda parte de este pequeño trabajo procuraremos hacer una evaluación, cuando se asiente el polvo, de cómo quedan las relaciones hemisféricas, y tal vez, lo que resulte mas importante, desentrañar cuales son las fuerzas y los intereses encontrados que esta cumbre dejó en evidencia, porque dejando de lado la “cortesía y la diplomacia” fueron profundas las grietas visibles y serios los interrogantes.

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