Política

Terror islámico en África: una lección para Rosario

Las condiciones que hacen que los grupos terroristas islámicos florezcan en África son similares a las que existen en Rosario.

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Inmersos en nuestra inagotable irrelevancia, discutiendo maneras nuevas de impedir la suba de la harina 000, es imposible que la elite local preste la menor atención al mundo más allá de la boca oriental del Río de la Plata, pero por suerte existen todavía nichos en estas playas como FARO ARGENTINO donde presentar temas que tengan alguna relación con las preocupaciones del mundo real, y una de ellas es todo lo relacionado al terrorismo islámico.

África es quizás el continente donde más desembozadamente el terrorismo islámico se ha extendido, y donde se puede observar la existencia de verdaderas franquicias que, como si fueran una empresa global de cafeterías, expande marcas reconocidas.

En general se cree que el terrorismo islámico es un fenómeno focalizado en Medio Oriente, con extensiones al Asia Central y que de vez en cuando hacen sus fechorías fuera de las zonas antes mencionadas. Esa creencia está hace años largamente alejada de la realidad ya que el flagelo terrorista islámico se ha diseminado globalmente en los distintos continentes, con una diversidad de organizaciones que resultaría abrumador listar, y complicando todavía más el panorama, esos grupos desarrollan agendas propias, que incluso los hacen operar a miles de kilómetros de donde se originan y en general centran sus esfuerzos.

África es quizás el continente donde más desembozadamente el terrorismo islámico se ha extendido, y donde se puede observar la existencia de verdaderas franquicias que, como si fueran una empresa global de cafeterías, expande marcas reconocidas que a las mismas suman el nombre la región donde operan, de manera de diferenciarse localmente y dar la sensación de ser parte de un movimiento terrorista global que mantiene filiales en diferentes zonas. 

Al Qaeda es por lejos la franquicia terrorista que más representa lo que acabamos de mencionar. Así son los nombres con que opera en África:

  • AQIM: Al Qaeda del Magreb Islámico
  • AQIM afiliados: Pléyade de grupos que expresan su adhesión a AQIM.
  • AQ: Al Qaeda (línea tradicional)
  • AQ afiliados: Pléyade de grupos que expresan su adhesión a AQ.

Todos estos grupos de la famiglia Al Qaeda operan de manera independiente, incluso sus afiliados. Todos ellos bajo esa marca desarrollan sus acciones terroristas con distintas agendas, con escasa comunicación vertical hacia la casa central y digamos que en general sus operaciones responden a las necesidades propias de la zona donde operan, utilizando al pillaje, los secuestros extorsivos, asaltos y otras acciones como modo de fondearse y continuar sus operaciones.

Todo lo mencionado sobre Al Qaeda es nada más que una parte, una significativa sin dudas, de los grupos terroristas islámicos operando en África, pues otra franquicia la del Estado Islámico compite por expandirse en ese continente y no le faltan motivos para ser optimista en las posibilidades de lograrlo.

¿Cuáles son los motivos de la explosiva expansión en África? En general puede decirse que la debilidad y corrupción de los gobiernos africanos es la clave para la diseminación de los terroristas islámicos en el continente africano. Inmensos territorios con escasa o nula presencia de las fuerzas gubernamentales, incapacidad casi total de las tropas africanas para siquiera contener a los grupos terroristas por si solos, a extremos que solamente la acción de tropas occidentales, de manera abierta o encubierta ofrecerían cierta capacidad de golpear duramente a los terroristas y generar en ellos la necesidad de enfrentar una fuerza capaz de destruirlos.

Algo que suele escapar a la atención de los expertos en defensa de nuestras playas es que la herramienta adecuada para combatir este tipo de grupos no es la policial, sino la militar. Han alcanzado capacidades operativas tales que creer que puede enfrentárselos con patrulleros, grupos especiales policiales y otros recursos similares es claramente improcedente. ¿Pero a qué viene todo esto?

La patética dirigencia de estas playas podría imaginar que, a pesar de las distancias y diferentes objetivos, las condiciones que hacen que los grupos terroristas islámicos florezcan en África son similares a las que existen en Rosario. Condiciones que permiten que se expandan sin mayores inconvenientes los grupos de narcotraficantes, los que casualmente apelan al terror como una de las herramientas básicas en sus negocios y, si algún día quiere evitarse que se piense seriamente en el empleo del recurso militar para contrarrestarlos, esa dirigencia deberá hacer ya mismo cosas que cambien ese ambiente tan propicio para que la anomia y el terror se adueñen de parte del territorio nacional. Entre otras cosas podrían:

  • Utilizar eficientemente el sistema de inteligencia estatal, el cual debe decirse oscila entre la corrupción, la ineficacia crónica y conducciones políticas patéticas.
  • Solicitar la ayuda de organismos internacionales capaces de aportar ideas y medios a las poco capaces dirigencias locales.
  • Utilizar los mecanismos legales vigentes y llevar adelante una intervención profunda de la seguridad de Rosario.
  • Emplear las fuerzas federales de manera inteligente, no para mostrarlas ante una ciudadanía que cree que viéndolas en las calles algo cambia, sino cercando los aguantaderos de los narcos, destruyendo sus laboratorios y depósitos, embargando sus bienes, procesando a sus cabecillas y esbirros.
  • Generando cárceles realmente seguras, alejadas de Rosario y sin acceso a comunicación alguna. Si el sistema penitenciario provincial o federal es corrupto o escasamente profesional, pues dejen de gastar en el mismo y llamen a licitación para que privados se encarguen de estos inadaptados sociales que se capturan.
  • No subestimar a los narcotraficantes y pensar de ellos que son simplemente lúmpenes que han alcanzado algún nivel de poder. Eso puede aplicar a algunas de sus ramificaciones, pero el narcotráfico como tal es una organización sofisticada, que procesa información en tiempo real y con diversas herramientas para cumplir sus cometidos.

¿Serán capaces de ello? Lo dudo completamente. El apego a lo políticamente correcto, a las discusiones eternas y repetitivas sobre temas teóricos y la no menor incompetencia para conducir los elementos de seguridad y de inteligencia solamente auguran mayores males y pocas o frustradas iniciativas para paliarlos.

Hoy se necesita un verdadero shock que, prolongado en el tiempo, afecte severamente a estas organizaciones y que sea sí acompañado por soft power para prevenir, pero en modo alguno a favor de quienes están participando de estas organizaciones.

Podrá decirse que lo que acá se propone es extremadamente duro y no se mencionan aspectos de soft power para prevenir estas situaciones, y mi respuesta a ese comentario es que ya hace tiempo hemos superado el umbral donde ello era posible en un tiempo. Hoy se necesita un verdadero shock que, prolongado en el tiempo, afecte severamente a estas organizaciones y que sea sí acompañado por soft power para prevenir, pero en modo alguno a favor de quienes están participando de estas organizaciones.

Tengo para mí que la poco edificante imagen que el África nos brinda, en su incapacidad local para combatir a los terroristas, es justamente una donde puede reflejarse la acción política de estas playas para afrontar un flagelo que década tras década crece ante la inoperancia, complicidad y resignación de una política argentina carente de ideas, coraje y hasta de amor propio. Qué patético y estúpido luce ese “CONDENADOS AL ÉXITO” con el que se quiso minimizar el nivel anomia que estas playas arrastran desde hace décadas.

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