Sociedad

Banderas sobre el Gueto

Frente a su ejército de desnutridos Frenkel dice: “Amigos, moriremos antes de lo previsto, pero no estamos destinados al fracaso. Viviremos siempre y cuando la historia judía continúe más allá de este día“

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Las grandes gestas heroicas de resistencia ante la opresión a través de la historia re significan su magnitud con el paso de los tiempos porque, si bien la civilización ha evolucionado, la tiranía, el odio racial y las grandes matanzas siguen existiendo. En el mismo sentido el afán de libertad de los pueblos continúa siendo intrínseco al ser humano.

Entre esas gestas de sublevación existe una bastante reciente que por su singularidad se mantiene vigente: la rebelión judía del gueto de Varsovia frente a las hordas nazis que invadieron Polonia y desataron la más impresionante persecución contra un grupo humano que registre la historia.

Así como el exterminio de los judíos planificado por el tercer Reich no tiene parangón alguno y se convirtió en la síntesis de la maldad absoluta, el heroísmo que significó el levantamiento no tiene precedente ni similitudes en los anales del género humano ya que constituye la lucha por la libertad de unos pocos mal alimentados y sin experiencia militar frente a una maquinaria de muerte sistematizada y despiadada.

El heroísmo que significó el levantamiento no tiene precedente ya que constituye la lucha por la libertad de unos pocos mal alimentados y sin experiencia militar frente a una maquinaria de muerte sistematizada y despiadada.

Durante la II Guerra Mundial, Hitler conquistó países y sometió pueblos, pero  sólo a los judíos los destinó al exterminio como objetivo central de su enajenación. Existieron guerrilleros y luchadores en casi todos los países ocupados, aunque se trataba de remanentes de ejércitos organizados que desde las montañas y los bosques combatían por la liberación de sus países. Sin embargo los judíos, provenientes de diversas naciones no estaban en esas condiciones y fueron perseguidos básicamente porque nadie salió en su defensa y protección, y mucho menos dentro del gueto de Varsovia en la Polonia ocupada que en buena parte aprobaba los métodos nazis.

Los judíos estaban solos ante la catástrofe y sólo se sostuvieron por su heroísmo, las ansias  de libertad y el espíritu de supervivencia.

Recordemos que en 1939 Hitler somete a Polonia, aplica leyes antisemitas y comienza a confinar a los judíos, llegando al 12 de setiembre a cerrar el gueto con muros que deberían ser sufragados con los recursos económicos de los habitantes del mismo.

En Varsovia vivían unos cuatrocientos mil judíos (30% de la población total de la ciudad) que fueron recluidos en el gueto. En 3 años, hacia marzo de 1943, por la acción de las deportaciones a los campos de concentración, el hambre, las enfermedades y las matanzas por diversión de los nazis, sólo quedaban cincuenta mil.

Entre el 19 de abril y el 16 de mayo, se produjo la primera rebelión de los judíos contra los nazis, que luego se repetiría en cincuenta y nueve oportunidades en otros guetos y ciento catorce actos de resistencia de los partisanos judíos en los bosques de Europa ocupada.

En la fase final de ese proceso de tres años que mencionamos anteriormente, los movimientos juveniles sionistas conformaron dos agrupaciones de lucha clandestina: La Organización Judía de lucha (ZOB por sus siglas en polaco) y la Unión Militar Judía (ZZW) que según cuentan las crónicas en sus inicios tenían entre 300 y 550 combatientes cada una.

La ZOB se conformó con jóvenes de los movimientos socialistas especialmente de Hashomer Hatsair y su líder fue el legendario Mordejai Anilevich que con veintitrés años comandó la rebelión desde su cuartel central en la calle Mila 18 del gueto.

Ante la impotencia que representaba no poder seguir su plan, el 21 de enero los alemanes matan 1000 judíos en la plaza central y el 16 de febrero deciden destruir el gueto.

Por otra parte la ZZW era el grupo que integraban los sionistas revisionistas de derecha especialmente de la agrupación juvenil Betar al mando de Pawel Frenkel y León Rodal también muy jóvenes liderando su ejército clandestino desde el bunker de la calle Muranoswka 7, frente a la plaza homónima donde se libraron los principales combates de la rebelión frente al ejército nazi. Este último grupo estaba mejor equipado militarmente, con armas y explosivos gracias a sus vínculos con la resistencia polaca que desde fuera del gueto lograban filtrar armamento.

Es interesante comprender el trasfondo del levantamiento y también el trasfondo de la existencia del gueto, que no tenía sólo que ver con el afán de aniquilar a los judíos sino también con el usufructo de la mano de obra. Ya desde 1942 Alemania empezó a atravesar dificultades financieras por el alto costo de la guerra y para ampliar la producción militar pasó a utilizar manufactura esclava, especialmente judía en las empresas privadas que ya eran alemanas.

Esta situación generó conflictos entre los dueños de las fábricas (que generaban ganancias millonarias), el ejército y las temibles SS ya que los dos últimos pretendían quedarse con esa fuente de recursos. Sin embargo se produce otro conflicto: el objetivo era aniquilar a los judíos pero resultaba lucrativo esclavizarlos siendo el gueto de Varsovia un centro fabril relevante por su altísima capacidad industrial, especialmente en el campo textil donde, de un modo u otro, más de veinte mil judíos trabajaban. Toda esta capacidad de producción resultó entonces destinada a fabricar la vestimenta que la Werchmart necesitaba para sus soldados. El 9 de enero de 1943 Himler da la orden de reinstalar todas las fábricas del gueto en Lublin controlada por las SS y se hace cargo de todo el sistema fabril, comenzando con esta acción un incremento dramático de las deportaciones a Treblinka.

Esta acción puntualmente es la que acelera la rebelión frente al punto de no retorno y el 18 de enero una facción de las ZOB se infiltra entre los siguientes deportados con armas e inician una lucha cuerpo a cuerpo con los nazis. Los destinados a las deportaciones lograron dispersarse, murieron dos alemanes y la totalidad de los combatientes judíos a excepción del líder Anilevich que logró esconderse en su bunker.

Si bien esta acción no logró objetivos militares relevantes, sí generó un espíritu combativo y optimista para la rebelión que se avecinaba y comenzaría sólo tres meses más más tarde. Pero no fue el único evento, varios más sucedieron en esos días a manos de la ZOB y de la ZZW  en este último caso más violentos y letales por su capacidad armamentística suministrada en parte por la resistencia polaca.

Ante la impotencia que representaba no poder seguir su plan, el 21 de enero los alemanes matan 1000 judíos en la plaza central y el 16 de febrero deciden destruir el gueto.

Durante los siguientes meses las facciones de la resistencia se organizan, consiguen más armas,  cavan túneles por los cuales se conectan con el exterior del gueto y ejecutan pequeños actos de sabotaje preparándose para lo que entendían algún día llegaría: el asalto final alemán al gueto.

Comienza la Rebelión:

El 18 de abril los combatientes de las ZZW, los sionistas revisionistas del movimiento juvenil Betar (hoy brazo juvenil del partido político Likud en Israel), descubren con su red de espionaje que los alemanes atacarán el gueto en forma inminente y su comandante Pawel Frenkel comparte esta información con su colega del sionismo socialista Mordejai Anilevich. Juntos planifican la defensa y convocan a sus combatientes.

Comunistas, derechistas, socialistas, agnósticos, religiosos, un ejército de jóvenes que no superan los 23 años se enfrenta a una maquinaria bélica letal que ese día invadió el gueto con mil hombres que esperaban liquidar a los judíos en 3 días máximo.

En su arenga final, frente a su peculiar ejército de desnutridos con escasa formación militar, Frenkel, de poco más de veinte años de edad dice: “Amigos, moriremos antes de lo previsto, pero no estamos destinados al fracaso. Viviremos siempre y cuando la historia judía continúe más allá de este día“

El 19 de abril, y seguros que la resistencia judía cuenta con armas y organización, comienza el operativo alemán. Lo reciben 33 unidades de combate conformadas por unos 800 combatientes distribuidos en todo el gueto especialmente en la plaza Muranowzka a cargo de la ZZW y donde se produjeron los combates más duros.

Comunistas, derechistas, socialistas, agnósticos, religiosos, un ejército de jóvenes que no superan los 23 años se enfrenta a una maquinaria bélica letal que ese día invadió el gueto con mil hombres que esperaban liquidar a los judíos en 3 días máximo.

En toda la ciudad hay combates que se repiten sin solución de continuidad, en la calle Mila, frente a la calle Gesia y en la calle Nalewki las ZOB destruyen blindados alemanes y consiguen eliminar a varios alemanes.  

Mientras tanto se produce también la mayor victoria de la resistencia del gueto: la ZZW de los jóvenes de Betar se infiltran entre las tropas nazis y logran dirigir a las columnas de las SS a la plaza Muranowzka centro neurálgico de la resistencia. Allí son recibidos a sangre y fuego por los combatientes. Los alemanes parecen no comprender lo que sucede.

En ese momento sobre los techos del cuartel general de la ZZW se enarbolan dos banderas: una blanca y roja de la resistencia polaca, otra blanca con dos rayas azules y una estrella de David en el medio, que luego sería la bandera de Israel. Más allá de los muros del gueto se veían las banderas que colocaran Jacek Zlatka y su amiga Halina, dos niños contrabandistas de la ZZW.

Las banderas son un arma más de la guerra, y tienen una fuerte influencia sobre la moral de los combatientes de ambos bandos, los judíos estaban venciendo aunque luego fueran aniquilados. Durante cuatro días y sus noches las banderas siguieron allí, y ya sin chances de arriarlas enardecido el general Stropp comandante de los nazis, envía a la fuerza aérea a bombardear el edificio. 

Sobre los techos del cuartel general de la ZZW se enarbolan dos banderas: una blanca y roja de la resistencia polaca, otra blanca con dos rayas azules y una estrella de David en el medio, que luego sería la bandera de Israel.

Esa primera noche de combates, el 19 de abril, se celebra la festividad de Pesaj, la pascua judía donde se recuerda que los hebreos se liberaron del faraón en Egipto y en ambos cuarteles se conmemora la cena festiva con lo que había. Anilevich le dice a los suyos que en este momento se está gestando una nueva generación de judíos que lucha por su autodefensa, la generación que reconstruirá una nación judía. Pawel Frenkel proclama: en esta noche de la libertad hacemos una elección, si no podemos vivir como hombres libres, moriremos como hombres libres. 

Se suceden las batallas días tras día, los alemanes no logran avanzar y deciden incendiar los edificios con los combatientes dentro y se enfrentan cuerpo a cuerpo con los partisanos de Anilevich que no dudan en entregar su vida llevándose consigo a la mayor cantidad de alemanes posible.

Stroop escribe en su diario: “Los judíos, ágiles como panteras se mueven de un lado a otro, admito que tienen excelentes medios de comunicación y señalización, se mueven como ratas en las alcantarillas”

Y agrega: “hay un fenómeno que yo no podía comprender, el fenómeno de las mujeres soldados que empuñan armas, si no las hubiera visto con mis propios ojos pensaría que exageran, creo que no eran criaturas humanas, quizás diablas o diosas, con nervios de acero. A veces llevan una pistola en cada mano y las disparan a la vez. Eran luchadoras aguerridas y hasta el último aliento”.

Anilevich ante el inexorable final escribe: “He vivido lo suficiente para asistir a la defensa judía del gueto en todo en sus esplendor y grandeza, la autodefensa judía es un hecho. La resistencia y la venganza son un hecho”.

Veintiocho días duró la revuelta, diez veces el tiempo estimado por los alemanes, unos pocos combatientes del ZOB lograron huir del gueto y sobrevivir a la guerra, casi nadie sobrevivió del ZZW. Las estadísticas dirán  que todos los que quedaron en el gueto murieron o fueron deportados.

Al atardecer del 16 de mayo todo había terminado.

Esta historia real, que fue llevada al cine en varias películas que no le hacen honor, es sin duda uno de los más grandes hitos en la historia de la humanidad que convierten una derrota militar en una victoria histórica en la lucha por la libertad. Unos pocos se enfrentaron a la más mortífera maquinaria de guerra que los perseguía sólo por el hecho de ser judíos.

Extrañamente con la creación del Estado de Israel se produjo una cancelación parcial de la historia que los mismos judíos contaron.

Desde 1948 (año de la independencia) hasta hace pocos años la participación de la Unión Militar judía (ZZW) de los jóvenes revisionistas de derecha resultó silenciada desde los núcleos mismo del Estado y el establishment socialista laborista que gobernó el país desde su creación y hasta 1976 cuando asumió Beguin y la derecha liberal.

Esta historia real, que fue llevada al cine en varias películas que no le hacen honor, es sin duda uno de los más grandes hitos en la historia de la humanidad que convierten una derrota militar en una victoria histórica en la lucha por la libertad.

Mordejai Anilevich resultó así figura excluyente de la rebelión cuando en verdad Pawel Frenkel también lo fue en la misma medida,  pero lo más importante resultó que de derechas o izquierdas fueron todos combatientes y entregaron sus vidas en la causa de la libertad del pueblo judío.

Es posible que el fundador del estado judío, el laborista David ben Gurión se viera influido por sobrevivientes de la rebelión de su misma extracción política  que lo acompañaron en su gestión como primer ministro, y también por el encono personal con Menajem Beguin su opositor de derecha con quien ni siquiera se hablaban.

Recién en 2011 Moshe Arens, un ex militar y ex ministro de defensa israelí hace justicia plena y escribe “Banderas sobre el Gueto”, la historia no contada sobre el gueto de Varsovia”, un fabuloso libro donde explica el desatino de la cancelación y clarifica sobre el verdadero rol de los jóvenes de Betar en las ZZW durante la rebelión.

Hace poco más de dos años, el ex primer ministro Bibi Netanyahu instruyó que en todas las escuelas secundarias de Israel se incluya esta historia en los programas de estudio, por el honor y la gloria de nuestros gloriosos hermanos de las ZZW.

Bibliografía de consulta:

Flags Over the Warsaw Ghetto: The Untold Story of the Warsaw Ghetto Uprising. Jerusalem: Gefen, 2011. Moshé Arens

Vivír con Esperanza, Morir con Dignidad: ¡No como ovejas al matadero! Retratos de las rebeliones armadas judías durante el holocausto. 2021. Mario Sinay

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