Cultura

La guerra cultural del Foro de Sao Paulo

Autor: Alejandro Peña Esclusa. Editorial Verdad Colombia. 171 páginas

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El 30 de mayo de 1995 fue una fecha que marcó mi vida para siempre. Como todos los días, caminé hasta la venta de periódicos de la esquina y compré los cuatro diarios de mayor circulación. A los pocos minutos, el corazón me dio un vuelco, mientras leía un cable de Associated Press (AP) proveniente de Montevideo, en el cual se informaba que Hugo Chávez se había inscrito en el Foro de Sao Paulo (FSP), entidad que sostenía su V Encuentro en esa ciudad” (1)

Así comienza el último libro de Alejandro Peña Esclusa titulado La guerra cultural del Foro de Sao Paulo. Este trabajo se inscribe dentro de la saga en la que el autor viene investigando y denunciando los orígenes, acuerdos, financiación y objetivos del ardid creado por Fidel Castro y Lula da Silva destinado, en primera instancia, a paliar los efectos devastadores que la caída del Muro de Berlín sobre los políticos y partidos de izquierda latinoamericana. Prolífico ensayista, Peña Esclusa ha publicado específicamente sobre este tema: El Foro de Sao Paulo contra Álvaro Uribe, El Foro de Sao Paulo una amenaza continental, El plan del Foro de Sao Paulo contra las Fuerzas Armadas y Desde los calabozos de Chávez. Pero esta vez el enfoque es distinto ya que aborda el corpus simbólico que constituye el actual y renovado éxito del FSP

Pero en LA GUERRA CULTURAL DEL FORO DE SAO PAULO el enfoque es distinto ya que aborda el corpus simbólico que constituye el actual y renovado éxito del FSP

Cuando en 1989 caía el Muro de Berlín y colapsaban los socialismos de Europa del Este, la convulsionada Unión Soviética dejaba entrever su inminente final. Fidel Castro no estaba dispuesto a aceptar los destinos que enfrentaban los líderes de países satélites del gigante comunista. En ese momento puso en marcha un pretencioso plan que mostró a las claras su olfato político y un liderazgo carismático que ejercía sin límites sobre la estructura formal e informal de la izquierda regional. 

En Latinoamérica abundaban las ideas promercado, muchos países abrían sus economías y se realizaban privatizaciones y reducciones de las estructuras estatales que fueran sustento de los socialismos locales. El tirano caribeño blindó a la isla frente a los vientos de libertad que soplaban sobre occidente. A los pocos meses, en julio de 1990, organizó en la Ciudad de San Pablo el Encuentro de Partidos y Movimientos Políticos de América Latina y el Caribe en el que congregó a sus aliados para “reflexionar sobre los acontecimientos post caída del Muro de Berlín y los caminos alternativos y autónomos posibles para la izquierda de América Latina y el Caribe, más allá de las respuestas tradicionales” (2). 

A la convocatoria acudieron originalmente 68 fuerzas políticas pertenecientes a veintidós países latinoamericanos y caribeños, pero la membresía fue creciendo con el paso de los años. En ese momento su socio más importante era el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el líder del trotskista Partido de los Trabajadores. Un año después se volverían a reunir en México, pero su nombre sería de ahí en más “Foro de Sao Paulo”.

Señalado muchas veces como “una transnacional del terror” el Foro de Sao Paulo, necesitaba un territorio para exportar la Revolución Cubana a todo el continente. El instrumento para catalizar el plan fue el golpista venezolano Hugo Chávez Frías que había encabezado golpes de Estado en 1992 por los que fue indultado en 1994. Poco tiempo después, Chávez viajó a Cuba donde fue recibido con honores por el dictador Fidel Castro quien le abrió las puertas del Foro de Sao Paulo.

Señalado muchas veces como “una transnacional del terror” el Foro de Sao Paulo, necesitaba un territorio para exportar la Revolución Cubana a todo el continente. El instrumento para catalizar el plan fue el golpista venezolano Hugo Chávez Frías.

Peña Esclusa sabía el peligro que se cernía sobre su país. Un teniente coronel golpista y fracasado, sin opciones de poder real en Venezuela, de pronto accedería al apoyo de la izquierda regional gracias a ser apadrinado por Fidel Castro. De ahí en más adquirió la narrativa, se convirtió en el mimado de los medios, las puertas de la geopolítica de América se le abrieron y también los recursos financieros y la estrategia electoral. Nada de esto era gratis, Chávez estaría eternamente en deuda con su casa matriz: Cuba.

Alejandro Peña Esclusa, ingeniero de profesión, decidió dedicarse a denunciar el infierno que presagiaba para su país, el agotamiento de las corrientes políticas tradicionales y el resurgimiento del comunismo. Durante casi 30 años estudió al Foro de Sao Paulo, organizó las multitudinarias movilizaciones populares ocurridas en Venezuela contra la dictadura de Hugo Chávez. Desde entonces no ha dejado de luchar contra la usina del comunismo que crece cada día más y que le ha costado la cárcel, la persecución, la censura y la amenaza constante sobre él y su familia. 

La presidencia de Chávez en Venezuela en 1999 fue la consagración del proyecto castrista y la cabeza de playa del poder del Foro de Sao Paulo en todo el continente. De ahí en más el socialismo del Siglo XXI ha prostituído las democracias, pisoteado la división de poderes, violentado los derechos humanos, reformado las constituciones para perpetuarse en el poder, corrompido el tejido productivo y utilizado la obra pública como mecanismo de financiación de los tiranos y de sus tiranías. Ha institucionalizado el narco y dado nueva vida económica y política a los movimientos terroristas de los 60 y 70, y ha creado la crisis humanitaria más terrible de la historia del continente. 

El Foro de Sao Paulo impuso “un ejercicio práctico del internacionalismo mutuo entre todas las fuerzas de izquierda de América Latina«. (Julio 1990). La llegada de Chávez le permitiría a Castro pasar de parasitar a Moscú a chupar la sangre de Caracas. Fidel había logrado sobrevivir al colapso del imperio soviético, al “período especial”, al “fin de la historia” y a líderes comunistas de mucha más trayectoria, todo gracias al FSP al que nadie prestaba atención y al que la gran política mundial subestimó. 

Fidel había logrado sobrevivir al colapso del imperio soviético, al “período especial”, al “fin de la historia” y a líderes comunistas de mucha más trayectoria, todo gracias al FSP al que nadie prestaba atención y al que la gran política mundial subestimó. 

“Me fue difícil convencer a mis compatriotas en parte porque en ese entonces la denuncia parecía exagerada, aunque lamentablemente el tiempo me dio la razón; y en parte, porque existía un deseo generalizado de desplazar del poder a los partidos tradicionales. Así que, en diciembre de 1999 se consumó la tragedia. Chávez ganó las elecciones y comenzó una carrera hacia el abismo, cuya consecuencia es la catástrofe humanitaria que experimentan hoy los venezolanos” se lamenta, entonces Peña Esclusa, que durante años denunció la forma en la que el régimen chavista utilizó los recursos del Estado venezolano para financiar las candidaturas de sus aliados y sostener la dictadura cubana. En 2002 advirtió, en solitario, que si Lula da Silva ganaba las elecciones presidenciales el FSP sería imparable.

En 2010 Chávez ordenó el encarcelamiento de Peña Esclusa en el «Helicoide». Cuando finalmente fue liberado fue sometido a toda clase de prohibiciones y censuras, pero no dejó de estudiar la evolución del Foro de Sao Paulo. Una de sus obsesiones es entender por qué a la gente le cuesta tanto reconocer la amenaza que el FSP representa a pesar de los estragos cometidos. De allí nace el tema que aborda en La guerra cultural del Foro de Sao Paulo. Peña Esclusa no ignora el reverdecer del Socialismo Bolivariano en los últimos años. Agregado a su crecimiento exponencial en la región se suma su proyección internacional. Es por eso que dedica su libro a los aspectos culturales y narrativos del Foro de Sao Paulo, dedicando cada capítulo a ítems como el maltusianismo, la revolución sexual, la teología de la liberación, el indigenismo, el ecologismo, el narcotráfico, el pacifismo, el relativismo, la ideología de género o la brujería.

Peña Esclusa se pregunta cómo es posible que las democracias permitan que los candidatos que anuncian que las van a destruir tengan electores y por tanto no le bastaba la denuncia política de sus libros anteriores. Por eso en La guerra cultural del Foro de Sao Paulo busca desenmascarar la hegemonía comunicacional, los aparatos ideológicos, el sistema educativo, las organizaciones culturales como orquestas, teatro, cine, museos, artes plásticas, literatura, poesía, ensayo, religión, santería, el folklore, el lenguaje.

El autor se detiene en Antonio Gramsci al que considera como el precursor de la guerra cultural, para quien la revolución es imposible sin lograr previamente una victoria cultural, para obtener la “hegemonía” intelectual y moral de la sociedad civil; y sólo después se tomaría el poder del Estado. Sostiene que una parte muy cruel de la guerra cultural tiene que ver con la necesidad que tiene el Foro de Sao Paulo de impulsar el odio de clase e inculcar la envidia mediante el artilugio de la justicia social. Atento a esto, destaca que el FSP planteó la articulación de todos los partidos de izquierda de la región para trabajar al unísono en la activación de movimientos sociales a lo largo y ancho de toda iberoamérica quienes enarbolaron la bandera del Socialismo de siglo XXI.

El Foro de Sao Paulo significó, en muy poco tiempo y bajo circunstancias desfavorables, una exitosa sustitución de los medios para acceder al poder de la izquierda regional, llegando por mecanismos institucionales a convertirse en brutales dictaduras socialistas. 

Infatigable y esperanzador, Alejandro Peña Esclusa insta a los partidos y organizaciones democráticos del continente a redefinir una estrategia común que incluya la batalla cultural.

Infatigable y esperanzador, Alejandro Peña Esclusa insta a los partidos y organizaciones democráticos del continente a redefinir una estrategia común que incluya la batalla cultural: “no es posible pelear contra el Foro de Sao Paulo si nosotros no respetamos nuestros valores en todas las áreas del conocimiento humano, o sea tenemos maravillas que ofrecer sólo hay que darlo a conocer”, y en este libro propone entender y diagnosticar los mecanismos a través de los cuales la izquierda ha ganado terreno.


Casi como un ruego, el hombre que dejó parte de su vida en la lucha contra el comunismo regional escribe “Urge alinear a todos los gobiernos democráticos de la región, para llevar a cabo un esfuerzo conjunto que enfrente al Socialismo del Siglo XXI. Es justamente lo que necesitamos para liberarnos de las cadenas políticas e ideológicas impuestas por el marxismo. Basta darle un vistazo a cualquier mapa geográfico, para darse cuenta de que Iberoamérica está llena de riquezas naturales: contiene las mayores reservas acuíferas y forestales del mundo; es rica en casi todos los minerales existentes, incluyendo los estratégicos. como el petróleo; sus reservas pesqueras son inmensas. Y esta extraordinaria confluencia se da en una región donde toda la población habla prácticamente el mismo idioma, lo cual constituye una gran ventaja. Y eso es lo que debemos hacer ahora, levantar la moral y sacar nuevas fuerzas, a fin de ponerle coto al Foro de Sao Paulo y al marxismo cultural, y construir todos juntos el Continente de la Esperanza”

  1. (1) https://forodesaopaulo.org/wp-content/uploads/2014/07/05-Declaracion-de-Montevideo-1995.pdf
  2. (2) https://forodesaopaulo.org/breve-historial-y-fundamentos/
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