Política

¿En manos de quién está la defensa de Europa?

Europa es como un adulto que se resiste a abandonar la casa de sus padres y descansa en que ellos le seguirán dando la seguridad que por su cuenta no puede generar

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Al momento de escribirse este artículo la guerra ruge en Ucrania. Y, nuevamente para quienes observamos los asuntos de seguridad internacional, Europa luce como un adulto que se resiste a abandonar la casa de sus padres, y descansa en que ellos le seguirán dando la seguridad que por su cuenta no puede generar. Estados Unidos son la “casa familiar” que la ya muy adulta Europa se niega a dejar en todo lo que hace a su seguridad y defensa. ¿Por qué hace eso?

Creo que hay dos tensiones conviviendo en Europa en relación a su defensa, ambas reflejan cierto nivel de resignación, representadas en Francia y el Reino Unido. Mientras que el resto, tratando de mantener un bajo perfil, surfea las situaciones con discursos que se moldean de acuerdo a las circunstancias. Veamos eso.

Estados Unidos son la “casa familiar” que la ya muy adulta Europa se niega a dejar en todo lo que hace a su seguridad y defensa. ¿Por qué hace eso?

Francia ya desde el enorme De Gaulle, ha pugnado por una Europa que construya una defensa colectiva que sea autónoma de Washington. No por una mirada necesariamente negativa a EEUU, diría que por contar con mayor flexibilidad a la hora de enfrentar una crisis severa y no depender de los naturales intereses de la Casa Blanca, globales por naturaleza, y que en ciertos casos no pudieran ser útiles en una necesidad de Europa. Esa intención francesa ha chocado con la dura realidad de sus pares continentales, muy proclives en los discursos a avanzar en la defensa autónoma de Europa, pero muy reacios a tomar las duras decisiones que ello implica.

El Reino Unido ha intuido que sus intereses geopolíticos están en una relación estrechísima con Washington, forjada al calor de la 2da Guerra Mundial y que se consolida en la libertad de acción que contó UK durante la guerra de Malvinas. Creo también que Londres siente que en ciertos asuntos delicados de la seguridad internacional, su especial relación con Washington le otorga un poder de influencia que considera crítico para preservar sus propias miradas.

Alemania, que por su tenebroso pasado en la primera mitad del Siglo XX ha rechazado ser una potencia militar, actualmente planea impulsar la inversión en defensa; pero no tiene peso más que simbólico en todo lo que hace a la seguridad europea.

El resto de los países europeos, miembros de la OTAN o no, dedican presupuestos relativamente exiguos o moderados a la defensa común o individual y en el fondo prefieren que esta situación se mantenga pues, más allá de las quejas por lo bajo o abiertas de Washington sobre el nivel de compromiso con la defensa europea, lo cierto es que esos reclamos no impactan en su diario quehacer y son cosas que tienden a discutirse en los nichos dedicados a esas temáticas, pero no en los votantes. Quien esto escribe, (y sé que no les gustará a no pocos lectores), no admira a Trump en modo alguno, sin embargo tenía absoluta razón al reclamar a Europa que gastaran más en defensa. En el fondo el criterio europeo es inmoral en este tema.

La defensa de Europa depende exclusivamente de lo que Washington decida hacer, y eso no es por responsabilidad de EEUU, es el Viejo Continente que ha decidido no asumir el costo de proteger su libertad e intereses.

Una Europa contando con su propia defensa, sería una construcción de mucho tiempo, por los siguientes aspectos:

  • La falta de voluntad política ya mencionada para concretarla.
  • La necesidad de generar un objetivo concreto de seguridad para Europa que aglutine a todos. Ello no puede estar asentado en un país sino en una situación a lograr.
  • Crear un sistema de toma de decisiones que luzca apto para los tiempos del Siglo XXI y no que se mueva a la velocidad de fines del Siglo XIX.
  • El largo proceso de generar el medio militar que proporcione la herramienta de esa estrategia.
  • Hacer que todo lo creado tenga credibilidad: Lo más difícil.

Hoy en medio de la crisis que azota a Europa, ha llegado a sorprender que se logren consensos en el Viejo Continente para aplicar sanciones durísimas a Rusia, las que no se sabe a ciencia cierta su efectividad, y a constituir fondos en Euros para asistir al ejército de Ucrania, quizás creyendo que la guerra puede prolongarse por largo tiempo.  Pero todo ello desnudó que la defensa de Europa depende exclusivamente de lo que Washington decida hacer, y eso no es por responsabilidad de EEUU, es el Viejo Continente que ha decidido no asumir el costo de proteger su libertad e intereses. ¿Podrán hacerlo en el futuro? La dirigencia europea muestra niveles de mediocridad que me hacen pensar que han decidido seguir viviendo con mamá y papá. No sé cuál es la manera de asistir psicológicamente ese nivel de adolescencia colectiva.

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