Política

¿Cuáles son las opciones bélicas de Rusia y de OTAN?

Estados Unidos debe enfrentar esa realidad ahora y debe obligar a Berlín y París a enfrentarla también.

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Rusia vs. Ucrania: Las opciones de Atila

Eccoci a terra, Dio della guerra! (¡Aquí estamos sobre el suelo, dios de la guerra!)

La guerra es un asunto político pero, obviamente tiene un aspecto estrictamente militar que está subordinado a los objetivos que la política determine. En esta crisis de Europa del este las eventuales soluciones militares son así infinitas, como siempre lo son, pero sólo unas pocas responden a los resultados políticos buscados. Veamos cómo se puede lograr esto:

En primer lugar debemos aclarar un poco el panorama abrumador que hasta el presente nos arrolla como un tsunami de informes y fotos. Las concentraciones rusas tan difundidas son sólo eso, concentraciones; por eso se ven equipos tan prolijamente ordenados en filas y columnas. En esa disposición no pueden participar exitosamente en una acción de guerra. Para ello es necesario desplegar los equipos y las tropas, es decir desplazarlos y colocarlos en el terreno en posiciones desde las cuales puedan iniciar el combate con efectividad. Esto nos debe llevar a tener en cuenta que no todo el material y personal ruso está listo para iniciar la lucha de inmediato, y este será un dato relevante.

Se debe considerar el costo en vidas y recursos al elegir un plan de acción. Las bajas propias afectan la moral y las del enemigo los posibles acuerdos de cese de hostilidades. Los costos de recursos deben mantenerse en niveles aceptables de recuperación y mantenimiento para evitar que el desgaste termine reduciendo cada vez más el poder de combate de la fuerza. La destrucción de recursos propios y ajenos sobre el terreno, rutas, canales, aeropuertos, pueblos, ciudades e infraestructura en general puede dificultar los movimientos de las fuerzas propias y retrasar los tiempos de la operación. Asimismo insumirán recursos de reparación transitoria con nuevos retrasos y cesadas las hostilidades ingentes gastos para su reparación definitiva.

Otro factor determinante es el tiempo. Por una parte debe evaluarse durante cuánto tiempo se podrán sostener la operaciones, lo que establecerá el límite para lograr los objetivos buscados. Y por otra atender a cuestiones climáticas. La presión energética sobre Europa –Rusia ha restringido el suministro de gas para que suban los precios- tiene un efecto fuerte sobre la industria pero sobre la población lo es más durante estos meses de invierno, así que allí hay un límite. Otro término lo determina la Rasputitsa (un fenómeno de infiltración de agua en el suelo debido a la fusión de las nieves en primavera y en el momento de las lluvias de otoño que genera un mar de lodo) de la primavera que convierte todo en un lodazal, dificultando las operaciones.

En el caso que nos congrega también debe evaluarse la conveniencia o no de operaciones de ocupación. Estas acciones insumen especialmente gran cantidad de personal para controlar y asegurar un territorio y sus habitantes que originalmente son enemigos. Como en los otros casos la elección dependerá del efecto político que la ocupación provoque.

Con estas breves ideas veamos lo que los actores de este drama, inciertamente bélico, pueden hacer:

Los objetivos políticos rusos pueden ser en lo inmediato completar sus esfuerzos para recuperar el control efectivo de Ucrania y fragmentar y neutralizar la alianza de la OTAN.

Los objetivos políticos ucranianos serán conservar su independencia y libertad de autodeterminación, y a largo plazo recuperar el control de los territorios ocupados de Donetsk, Luhansk y Crimea.

Los objetivos de la Unión Europea, los Estados Unidos y la OTAN todavía permanecen difusos y sujetos a discordancias entre sus miembros. Amenazar con sanciones económicas u operaciones militares con el vago objetivo de “limitar y contener” no permite elaborar un plan de acción autónomo, acaso más bien un plan reactivo que pone la iniciativa de las acciones en el presidente ruso Vladimir Putin.

Già più rapido del vento, Roma iniqua, volo a te (¡Más rápido que el viento, maldita Roma, volaré hacia ti!

Los preparativos militares rusos pueden indicar una invasión masiva de Ucrania desde el norte, el este y el sur otorgándole a Rusia el control físico de Kiev y otras ciudades ucranianas importantes, lo que le permitiría dictar los términos que lograrían su primer objetivo.

Las líneas de operaciones podrían ser: desde Bielorrusia con dirección a Kiev; desde el Distrito Militar Occidental con dirección a Járkov –el ataque esperado por Ucrania-; desde el Distrito Militar del Sur por la costa de Azov hasta Mariupol; y desde Crimea al istmo de Perekop. Un ataque de este tipo bien coordinado podría colapsar la defensa ucraniana al este del Dniéper y obligar a un repliegue a la orilla occidental abandonando la mitad del país.

Muy espectacular y sorpresivo, con los tanques rusos atravesando velozmente las llanuras cosacas como si se tratase de Taras Bulba o una carrera blindada dirigida por Zhukov. Las fuerzas de la OTAN apenas tendrían tiempo de reaccionar, y ningún refuerzo podría evitar la retirada ucraniana a tiempo. Todo muy Segunda Guerra Mundial. Muy bueno…para una película.

En primer lugar las fuerzas militares rusas están en un estado de alistamiento y eventual despliegue más avanzado para atacar el sur y sureste de Ucrania que sus iguales el norte hacia Kiev.

Las fuerzas rusas del Distrito Militar Occidental aún no están organizadas ni preparadas para luchar a lo largo de la frontera norte de Ucrania. Las unidades terrestres que se concentran en allí consisten principalmente en grupos tácticos de batallón individuales extraídos de muchas brigadas, regimientos y  divisiones diferentes de tres distritos militares diferentes. El Ministerio de Defensa ruso ha informado de relativamente pocos ejercicios a gran escala entre estas unidades desplegadas, lo que indica que aún no han comenzado a practicar la coordinación que necesitarían para llevar a cabo una guerra de maniobras mecanizadas de alta velocidad. Aunque hay tiempo, por supuesto, para que estas unidades resuelvan las relaciones de comando y control y luego se muevan a través de un esquema de ejercicios antes de lanzar una invasión, lo cierto es que en lo inmediato no están preparadas.

Los refuerzos rusos al Distrito Militar del Sur, y especialmente hacia la frontera con Ucrania parecen haber sido completados en gran parte hace algún tiempo. Por lo general, se han involucrado regimientos o brigadas completos, unidades que probablemente estén preparadas para realizar juntas maniobras mecanizadas grandes y complejas. También han estado realizando una serie de ejercicios a nivel de multibatallón, brigada, división, ejército de armas combinadas y de distrito militar. Esos ejercicios se han centrado en el mando y control de grandes formaciones terrestres de unidades múltiples y su coordinación con un gran número de aviones de combate, defensa aérea y batallones de misiles. Las unidades rusas en el Distrito Militar del Sur parecen estar en un camino hacia la guerra similar al que seguirían las fuerzas estadounidenses antes de las operaciones esperadas.

La divergencia en los preparativos de las fuerzas en los distritos militares es especialmente notable y probablemente se deba a que Putin elegiría libremente el momento para movilizarse y para atacar; no hay ningún factor exógeno que obligue a las fuerzas armadas rusas a apresurar sus despliegues y preparativos. En suma, tiene la iniciativa.

Putin podría comenzar con una operación en el sur y luego lanzar una invasión desde el norte también, pero de momento no al mismo tiempo. Todo sugiere una mayor probabilidad de un ataque ruso limitado en el sureste, posiblemente junto con una campaña aérea, de artillería y de misiles más vehemente, que un ataque completo desde el norte, el este y el sur con el objetivo de conquistar Ucrania por completo.

Además, una invasión masiva podría minar sus esfuerzos por lograr el objetivo de debilitar la OTAN. Un ataque total podría unir a la alianza de la OTAN en torno a la necesidad de responder a un acto de agresión tan dramático.

Una invasión también implicaría riesgos significativos y altos costos que disminuirían rápidamente el ritmo de la batalla estableciendo un límite de tiempo para alcanzar un resultado. Esto se llama punto culminante, es un punto teórico evaluable profesionalmente que indica que antes de él, el atacante tiene buenas probabilidades de vencer; pasado ese punto la debilitación del ataque otorga la probabilidad de la victoria al defensor. No se puede mantener la potencia de combate eternamente, tiene plazo de caducidad; hay que obtener un resultado exitoso lo más pronto posible. Este escenario complica esa actividad.

Además, una vez que las fuerzas mecanizadas rusas hayan tomado la capital y las principales ciudades de Ucrania, la influencia efectiva de Putin sobre Occidente se reducirá sustancialmente, ya que habrá ejercido casi toda su capacidad para dañar a Ucrania y dejará poco para que Occidente intente disuadirlo mediante la acción o prevenir por apaciguamiento.

Da un pastorello vinto è Golía, Da umil fanciulla l’uomo ha salute. (Por un pastorcillo fue vencido Goliat. Una muchacha salvó a la humanidad.)

Una acción militar rusa centrada en operaciones militares limitadas en el sur y sureste de Ucrania, junto con una campaña aérea y de misiles breve pero generalizada e intensa, podría posicionar mejor a Putin para lograr ambos objetivos y reducir los costos y riesgos probables para Rusia.

El curso que Putin podría estar preparando, y que puede emprender junto con un movimiento abierto hacia el Donbas ocupado, sería: una campaña aérea y de misiles extensa, en toda la Ucrania no ocupada. Una campaña aérea de este tipo resultaría significativamente más eficaz una invasión destinada a apoderarse de grandes áreas de la Ucrania desocupada, incluidas Kiev y otras ciudades importantes, con los costos y riesgos que ello implica. Putin podría iniciar la campaña aérea y de misiles y combinarla con incursiones terrestres limitadas en el sureste y el sur antes de que las fuerzas rusas hayan completado los despliegues y los preparativos a lo largo de la frontera norte de Ucrania y en Bielorrusia.

Esta campaña aérea y de misiles rusa podría representar un desafío a corto plazo aún mayor para EEUU y sus aliados europeos, que deberían actuar sobre un caso consumado.

Este ataque parcial que retiene la capacidad visible de ir más allá aumentando la presión sobre Occidente serviría para exigir el cumplimiento de las demandas rusas. Marcar un retraso en la conquista de Kiev y las principales ciudades ucranianas le permite a Putin seguir exigiendo concesiones de Occidente que trascienden los asuntos ucranianos, como el compromiso general de no expandir más la OTAN. La conquista militar de Ucrania por parte de Rusia haría que tales compromisos sean irrelevantes y reduciría la presión sobre Occidente para que los cumpla.

La campaña aérea dejaría al Estado ucraniano nominalmente independiente con un gobierno y un pueblo asediados y temerosos, con Rusia prolongando la crisis. Putin puede continuar sus esfuerzos para maximizar la tensión y la fricción entre Ucrania, Estados Unidos y sus aliados -especialmente los alemanes, dada su extrema vulnerabilidad a la presión energética de Rusia- mediante el uso de amenazas de continuos ataques aéreos, la consecuente devastación económica de Ucrania y Europa o, finalmente, la invasión y ocupación de Ucrania.

Esta opción representaría menos costo y riesgo para Rusia en comparación con una invasión y ocupación de territorio, incurriría en menos gastos y peligros con simplemente trasladar fuerzas abiertamente al Donbás ocupado sin atacar más allá de la actual línea de contacto.

En suma la campaña aérea favorecería los siguientes objetivos:

  • Expandir las diferencias en la alianza occidental.
  • Aumentar la presión sobre Occidente para que haga mayores concesiones con respecto a la expansión de la OTAN en general y la disposición de las fuerzas de la OTAN en Europa del Este.
  • Obligar a Ucrania a hacer más concesiones a las demandas rusas con respecto al Donbás ocupado.
  • Coaccionar a Ucrania para que acepte una nueva versión de los Acuerdos de Minsk o un acuerdo completamente diferente que haga aún más concesiones que socaven su soberanía.
  • Obligar a Ucrania a enmendar su constitución para descartar la membresía en la OTAN.
  • Crear una crisis de gobernabilidad y estabilidad en Ucrania al forzar concesiones que enfurecen a los patriotas ucranianos, en miras a interrumpir al gobierno ucraniano.
  • Paralizar la economía ucraniana.
  • Degradar severamente a las fuerzas armadas ucranianas para establecer las condiciones para posteriores actividades militares rusas si Putin no puede asegurar sus objetivos a través de esta campaña más limitada.

Si el Kremlin puede prolongar la crisis en sus términos, puede aumentar los costos para Estados Unidos y la OTAN.

La ONU, Estados Unidos y la OTAN deberían priorizar el desarrollo de una respuesta coherente a este curso de acción además de sus otros esfuerzos para disuadir y establecer las condiciones para responder a las amenazas rusas.

La preferencia debe estar en evitar que Putin prolongue la crisis pero aumentando rápidamente los riesgos para sus fuerzas y el costo para la economía rusa tan pronto como inicie el conflicto, ya sea trasladando fuerzas abiertamente al Donbás ocupado o atacando a la Ucrania no ocupada. Podrían disuadir o interrumpir mejor un ataque de este tipo desplegando y utilizando sistemas de defensa aérea y antimisiles basados ​​en tierra y mar y cazas furtivos para derribar aviones tripulados rusos que ataquen objetivos en la Ucrania no ocupada. El propósito de tales operaciones militares occidentales sería imponer costos lo suficientemente altos a Rusia para persuadir a Putin de evitar o terminar la operación. Los despliegues rusos abiertos en Donbás con o sin una campaña aérea rusa en la Ucrania no ocupada deberían desencadenar toda la gama de sanciones punitivas estadounidenses y europeas contra Rusia. Estados Unidos y sus aliados también deberían definir un umbral en el que los continuos despliegues rusos encubiertos en el Donbás ocupado desencadenarían una respuesta.

Sin embargo el curso de acción ruso considerado, incluida la campaña aérea, de misiles e incursiones menores, ejerce una enorme presión sobre la relación de EEUU con sus socios reacios, especialmente Alemania, si no se involucran fuerzas rusas significativas de invasión. Estados Unidos y sus aliados más comprometidos deben prepararse ahora para esta contingencia desafiante.

Las respuestas europeas a los intentos de EEUU de reunir a la alianza para disuadir a Putin hasta ahora apuntan a que es más probable que un ataque ruso más limitado debilite y fragmente a la OTAN que la conquista militar de la mayor parte de Ucrania. Una invasión y ocupación rusa completa, incluidos Kiev y otros centros urbanos importantes, colapsa el espacio de decisión de Occidente y es el curso de acción ruso que más probablemente pueda desencadenar reacciones occidentales fuertes y coherentes. Sin embargo, la agresión militar rusa que no llega a ser una invasión a gran escala le da a Putin la iniciativa y crea incertidumbre sobre cómo Putin resolverá la crisis en última instancia. Abre espacio para mucho debate y desacuerdo sobre las respuestas entre Estados Unidos, sus aliados europeos y Ucrania. La continua presión económica rusa sobre Europa, especialmente Alemania, en medio de tal crisis puede erosionar seriamente la cohesión de la alianza.

Estados Unidos y sus otros socios de la OTAN deberían plantearse el aceptar el riesgo de tensión grave e incluso daño en las relaciones entre Estados Unidos y Alemania y entre la OTAN y Alemania para responder de manera decisiva a esta forma más limitada de agresión rusa. Permitir que Putin obtenga importantes concesiones de Ucrania u Occidente a través de una agresión limitada representa un peligro mayor para la cohesión, la credibilidad e incluso la supervivencia de la alianza de la OTAN, que enemistarse con Alemania y otros miembros recalcitrantes de la OTAN al imponer duras sanciones económicas a Rusia que perjudican económicamente a esos aliados. Reparar las tensiones con Alemania y otros aliados, especialmente aquellas causadas por malas decisiones que ya tomó el gobierno alemán, es un problema más manejable a largo plazo.

O re, fatale È seder collo stranio. (Oh rey, funesto es sentarse con el extranjero)

La acumulación prolongada, lenta y obvia de fuerzas rusas a lo largo de las fronteras con Ucrania ha tenido el efecto predecible de impulsar movilizaciones y preparativos ucranianos para luchar, incluso para luchar en profundidad y con capacidad insurgente si es necesario.

También ha impulsado una respuesta de EEUU que resultó ser más decidida de lo que Putin había anticipado, así como un esfuerzo liderado por EEUU para impulsar una respuesta fuerte de la OTAN. Sin embargo, la coherencia de una reacción firme y conjunta de la OTAN permanece en duda.

El gobierno alemán ha mostrado gran renuencia a apoyar cualquier esfuerzo para ayudar a Ucrania a defenderse. El presidente francés ha alimentado retóricamente una narrativa iniciada en el equipo de política exterior de la Unión Europea y basada en gran medida en las operaciones de información rusas de que Europa debe diseñar su propia respuesta y negociar con Rusia directamente fuera del marco de la OTAN. Por otro lado, el Reino Unido, Canadá y los Estados del este de la OTAN han decidido ayudar a Ucrania para defenderse, exponiendo divisiones en la alianza.

Mientras Estados Unidos pasaba de advertir sobre una posible invasión rusa a amenazar a Rusia con devastadoras respuestas económicas, Putin emitió una serie de demandas que equivalen a un ultimátum que Occidente no puede aceptar. Es muy probable que Putin tuviera la intención de hacer que las demandas fueran inaceptables para aumentar las tensiones occidentales. Hacer las demandas y que Estados Unidos y la OTAN las rechacen puede haber sido parte del plan de Putin todo el tiempo. Podría tener la intención de usar el rechazo de esas demandas como excusa para lanzar operaciones militares contra Ucrania, incluso una invasión para conquistarla.

Estados Unidos y una coalición de socios firmemente dispuestos podrían emprender acciones militares suficientes para obligar a que Putin reconsidere iniciar este escenario. El escenario es atractivo para Moscú porque ofrece muchos beneficios significativos a un riesgo relativamente bajo de costos y bajas. Si Estados Unidos y algunos socios se comprometieran visible y verbalmente a luchar contra la campaña rusa de misiles y aire, Putin tendría que volver a evaluar los riesgos y los posibles costos y podría concluir que no valía la pena en este momento o que es necesario un nuevo enfoque.

La presencia de personal militar de la OTAN en Ucrania sería justificación suficiente para la intervención militar defensiva de Estados Unidos y sus socios afectados. Podrían desplegar y utilizar sus propios sistemas avanzados de defensa aérea junto con aviones de combate para defender a sus asesores contra un posible ataque ruso derribando aviones rusos sobre Ucrania. Los sistemas de defensa aérea tendrían que trasladarse a Ucrania por aire o barco al Mar Negro antes o durante el ataque y serían vulnerables a los ataques aéreos y de misiles rusos. Los aviones tripulados serían vulnerables a las defensas aéreas rusas y los aviones tripulados rusos, aunque el uso de un pequeño número de cazas furtivos reduciría materialmente el riesgo de pérdidas. Estados Unidos y sus socios tendrían que estar preparados para perder aviones y personal, y también tendrían que estar preparados para posibles escaladas rusas fuera de Ucrania. Pero esto haría que Putin tuviera que tomar muy en serio el riesgo de perder muchos aviones y pilotos o tener que depender únicamente de los ataques con misiles, lo que reduciría significativamente el daño que podría infligir. Además, la acción de Estados Unidos y sus socios luchando efectivamente, aunque limitados al aire, por Ucrania socavaría gravemente muchos de los objetivos de Putin.

Estados Unidos y sus socios de la OTAN pueden y deben acelerar los esfuerzos para desplegar fuerzas de todos los servicios en los miembros orientales de la alianza, pero tales despliegues probablemente no disuadirán a Putin sin un refuerzo al menos de la defensa aérea de Ucrania.

El despliegue de fuerzas terrestres convencionales en Ucrania no sería apropiado ni necesario en este escenario. Sin embargo, tales fuerzas tendrían que estacionarse en los miembros orientales de la OTAN, como Biden ya está preparando.

Occidente puede formar un frente unido contra este escenario y la agresión rusa en general como está intentando hacer Biden, pero las acciones y comentarios de Alemania y Francia no son alentadores en este sentido. Las posiciones de estos países no deben sorprender. Alemania, por errores políticos se ha colocado en una posición de tan fuerte debilidad energética que virtualmente la someta a las presiones rusas. Francia pretende retomar el viejo estilo de De Gaulle cuando ante la negativa de EEUU a apoyar las operaciones en Indochina dijo que eso causaría “una terrible decepción… No queremos volvernos comunistas… pero espero que ustedes no nos empujen”. Pero Macron no es ni remotamente De Gaulle y las circunstancias son más graves.

Biden debe estar dispuesto al riesgo de dañar su relación con Alemania y Francia incluso por un ataque ruso menor que no llegue a una gran invasión. Consentir que el deseo de Berlín de apaciguar a Putin y el instinto de París de seguir sus propias políticas y estrategias en un momento de crisis tan grave, podría destruir a la OTAN con mayor fuerza que la tensión de los lazos con uno o ambos Estados. Occidente no puede depender de un ataque ruso a gran escala para determinar el cruce del Rubicón. Si Occidente no responde con decisión a cualquier acción rusa, la OTAN sufrirá un daño grave y posiblemente mortal, crecerán las disensiones y el resentimiento entre los Estados del este y del oeste de la OTAN.

Sin esta respuesta Putin seguirá adelante con sus planes y podrá intentar reincorporar a los Estados bálticos o al menos expulsarlos de la OTAN. Y los alemanes habrán aceptado ser rehenes y cómplices permanentes de Rusia, paralizando cualquier respuesta de OTAN en el futuro. Xi Jinping y los líderes de Irán también sacarán conclusiones devastadoras sobre la disposición y capacidad de Estados Unidos a resistir una agresión.

El peligro que todo esto representa para EEUU es precisamente el grado en que Putin puede manipularlo para que casi todo el peso de cualquier respuesta estadounidense recaiga sobre Alemania. Si Berlín demuestra que no soporta ese peso y Estados Unidos demuestra que no está dispuesto a dejar que Alemania sea aplastada por él, entonces las futuras agresiones rusas son seguras. Peor aún, Estados Unidos habrá perdido la capacidad creíble de utilizar la influencia económica como elemento disuasorio y en el futuro tendrá que elegir entre la guerra o la rendición. Estados Unidos debe enfrentar esa realidad ahora y debe obligar a Berlín y París a enfrentarla también.

Como lo proclamó Verdi defendiendo a Italia de la ocupación Austríaca, a Occidente sólo le queda enfrentar a Atila y tomar como lema las palabras de Aecio  “Avrai tu l’universo, Resti l’Italia a me” (Tú tendrás el universo, Deja la Italia para mí).

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