Economía

Lo mejor que podría hacer Gabriel Boric

Cuando Boric habla de un “crecimiento que se basa en la desigualdad”, no habla de Chile.

Compartir:

El día que fue elegido presidente de Chile Gabriel Boric dio un breve mensaje a sus simpatizantes. Dijo que su intención era combatir el “crecimiento que se basa en la desigualdad” y acabar con el “progreso que no llega a la población”. ¿Puede haber un modelo de crecimiento que se base en la desigualdad? Veamos.

Imaginemos un país donde se respeten los derechos de propiedad, en el que un grupo relativamente reducido de personas es dueño de todas las empresas. La inmensa mayoría de la población sería asalariada de aquellas personas, cobrando salarios bajos. Presumiblemente, los empresarios amasarían enormes ganancias.

La tendencia en un sistema de libre mercado y respeto del derecho de propiedad es hacia una reducción en la disparidad de ingresos. No es el libre mercado un sistema que se “base en la desigualdad”.

Si ese grupo de empresarios fuera muy derrochador, su enorme consumo (proporcional a sus enormes ganancias) derivaría en la creación de muchos puestos de trabajo. Se llegaría a un punto en el que la mano de obra sería escasa, impulsando hacia arriba los salarios. Mayores salarios y, por ende, menores ganancias, harían menguar la disparidad de ingresos.

Si, por el contrario, los empresarios fueran extremadamente austeros, habría un exceso de ahorro en la economía que se traduciría en unas tasas de interés muy bajas. Las bajas tasas de interés estimularían la inversión, al menos, de algunos asalariados que decidirían emprender para librarse de los bajos salarios. Precisamente, como prevalecerían los bajos salarios, no les resultaría difícil contratar mano de obra. La mayor demanda de mano de obra impulsada por la inversión también terminaría por hacer subir el nivel de salarios, con las mismas consecuencias.

Entonces, fuera uno u otro el caso, estos ejemplos muestran que la tendencia en un sistema de libre mercado y respeto del derecho de propiedad es hacia una reducción en la disparidad de ingresos. No es el libre mercado un sistema que se “base en la desigualdad”.

Los ejemplos pueden parecer demasiado simplistas. Sin embargo, los datos de Chile muestran que la tendencia hacia la reducción en la disparidad de ingresos es real. En 1987, el 20% de la población con mayores ingresos, ganaba 18,6 veces más que el 20% con ingresos más bajos. En 2000, esa relación había bajado a 15,3 veces. Desde entonces, los datos trianuales muestran una caída continua en la brecha entre los mayores y menores ingresos. En 2017, último dato disponible, el 20% con mayores ingresos ganó 8,8 veces más que el 20% con ingresos más bajos. En 30 años, la disparidad se redujo a menos de la mitad.

El sistema económico que se basa en la desigualdad es el socialismo. Como el estado es el único empleador y no hay posibilidad de ejercer ninguna actividad de manera independiente, el salario de cada uno dependerá de la decisión política de los jerarcas de turno.

Eso no ocurrió porque los ricos se hayan empobrecido. Ocurrió porque la situación de los más pobres mejoró más deprisa. La tasa de crecimiento medio anual del consumo por habitante (en términos reales) de los últimos cinco años fue 3,8% para el conjunto de la población chilena. En cambio, para el 40% de menores ingresos, el crecimiento medio anual del consumo per cápita fue 4,9%.

Lo anterior no niega que pueda haber un sistema económico que se base en la desigualdad: es el caso del socialismo. Como el estado (con minúscula) es el único empleador y no hay posibilidad de ejercer ninguna actividad de manera independiente, el salario de cada uno dependerá de la decisión política de los jerarcas de turno. El mantenimiento de los privilegios de la casta gobernante se basa en mantener sojuzgada a la población.  Los casos de Cuba o Corea del Norte hablan por sí mismos. No por casualidad, ninguno de esos dos países suministra datos sobre tramos de ingresos de su población.

Cuando Boric habla de un “crecimiento que se basa en la desigualdad”, no habla de Chile. Tampoco son compatibles los datos chilenos con un “progreso que no llega a la población”. Si Gabriel Boric quiere que la disparidad de ingresos en Chile continúe su tendencia declinante, lo que debería hacer es dejar que el libre mercado siga haciendo lo que mejor sabe: reducir la pobreza y aumentar el bienestar de todos.

Compartir:

Recomendados