Política

La crisis Rusia – Ucrania A LA ROSSINI. PRIMO PIATTO: RUSIA

1-ANTIPASTO: BIELORRUSIA
2-PRIMO PIATTO: RUSIA
3-SECONDO PIATTO: UCRANIA
4-IL DOLCE: ESTADOS UNIDOS Y OTAN

Segunda Entrega:

PRIMO PIATTO: RUSIA

LARGO AL FACTOTUM DELLA CITTÀ:

Putin no suele ser obvio en sus actos como para denunciar sus pasos siguientes, sin embargo si se decidiera por una invasión rusa masiva de Ucrania esto marcaría una mutación fundamental del enfoque que ha empleado en los últimos veinte años para promover sus intereses y responder a las amenazas. No se debe descartar esta posibilidad. Bien harían los Estados Unidos, la OTAN y Ucrania en considerar seriamente el riesgo de una invasión rusa a Ucrania y preparar medidas militares, diplomáticas y económicas para disuadir y, eventualmente responder a esa amenaza.

Pero no es menos cierto que Putin puede no tener ninguna intención de invadir Ucrania. Putin puede estar intentando una maskirovka estratégica que lleve a Occidente a un proceso diplomático y un ciclo de planificación militar que lo mantendrá desprevenido permitiéndole cumplir con su próximo movimiento en una forma más preferida, astuta y más sutil. Putin se beneficia enormemente al atraer la atención en el riesgo de guerra y provocar la actividad de Estados Unidos dirigida a desactivar y reducir la escalada de esta crisis que él inventó. Si Putin amenaza con escalar la acción militar, entonces las concesiones de Occidente alimentarán directamente sus esfuerzos no militares para lograr sus objetivos de cambiar la orientación geopolítica de Ucrania del oeste al este y debilitar a la OTAN.

Hay buenas razones para dudar de la seriedad de Putin en la preparación de una invasión, a pesar de las ostentosas medidas militares que ha tomado, y no nos dejemos engañar por su costo. Putin y otros funcionarios rusos que reconocen abiertamente la debilidad económica de Rusia y sus impedimentos para las operaciones militares, han desarrollado un modelo de guerra híbrida de alta complejidad que han utilizado durante el mandato de Putin para compensar esa debilidad.

La invasión directa de Ucrania implicaría dejar de lado ese modelo y poner a Rusia bajo dependencia de un poder militar más convencional y estrategias más tradicionales que su economía no es capaz de sostener. Putin puede pensar que la situación de Rusia ha cambiado, pero todavía no hay evidencia suficiente como para justificar un cambio de enfoque tan amplio.

Las operaciones de información del Kremlin dirigidas a la población de Rusia y de Ucrania sugieren que Putin aún no determinado las condiciones para invadir. Una invasión a gran escala de Ucrania implica el riesgo de un gran número de bajas rusas. El control sobre Rusia no es tan firme y seguro como para ignorar el malestar y la inestabilidad que podrían causar las familias enojadas por las bajas de sus soldados -tal enojo por las muertes soviéticas en Afganistán fue un impulsor de la serie de eventos que llevaron al colapso de la Unión Soviética- . Sin duda, Putin sabe que debe preparar a la población rusa para la guerra antes de lanzar una a esta escala, pero su mensaje actual se centra en negar su intención de emprender la guerra e insistir en que no es inminente. Un cambio en las líneas retóricas de este mensaje para preparar a su gente para la guerra sería un indicador crítico de que realmente está preparando para invadir.

Los movimientos de información en Ucrania tampoco son óptimos para una invasión rusa. Rusia y sus agentes en Ucrania no parecen estar creando las condiciones para un entorno ideal. Prestar atención de cerca a las operaciones de información rusas en Ucrania es esencial para poder pronosticar las acciones rusas, en razón que la teoría y la doctrina militar rusa requiere una preparación meticulosa del espacio de información, y las acciones rusas históricamente se han adherido a ese requisito.

PRONTO A FAR TUTTO, LA NOTTE, IL GIORNO. 

Las acciones de Putin han cambiado el entorno de la información en Occidente. La discusión de la política occidental durante esta crisis se centra inicialmente en el miedo a una invasión rusa y los debates sobre la gravedad de esa amenaza. La conversación del 7 de diciembre entre Putin y el presidente Joe Biden estaría cambiando el discurso a un enfoque sobre los procesos para aliviar la crisis. Biden ha amenazado con respuestas económicas muy duras a una invasión rusa, y también descartó operaciones militares unilaterales de Estados Unidos para defender Ucrania. Ha insinuado que el proceso de desescalada diplomática podría hacer más concesiones a Rusia como parte de un esfuerzo por evitar la guerra, pero también rechazó conceder las demandas específicas que Putin ha hecho hasta ahora.

Putin ha respondido dando la bienvenida al proceso diplomático –que favorece su modus operandi-, continuando con la preparación militar y aumentando parte de su retórica que fortalece las condiciones para acciones militares al menos limitadas en la Ucrania ocupada y en Bielorrusia. Seguramente en las próximas semanas y meses escucharemos críticas en el discurso político señalando diferencias entre el enfoque en las negociaciones de desescalada y las actividades militares de Putin y su retórica de escalada fuera de ese proceso. También está estableciendo las condiciones para un futuro con el trasladado fuerzas a Bielorrusia y al Donbas ocupado, pero no ha invadido la Ucrania desocupada, y Occidente se siente tan aliviado por lo último que simplemente acepta lo primero.

Por tanto, Putin ya ha logrado importantes objetivos como resultado de la acumulación de acciones. Ha redirigido el discurso de la política occidental sobre Rusia y Ucrania lejos de cuestiones como el oleoducto Nordstream 2, la ocupación continuada de Donbas por parte de Rusia y la anexión ilegal de Donbas, y los preparativos para trasladar las fuerzas terrestres rusas de forma permanente a Belarus y / o abiertamente en el Donbas ocupado. Como resultado de las acciones de Putin, Estados Unidos y la OTAN han dejado en claro que no defenderán a Ucrania por la fuerza. Putin ha enredado a Estados Unidos en un nuevo proceso diplomático.

FORTUNATISSIMO PER VERITÀ!

Es probable que Occidente haga concesiones adicionales en el transcurso de los próximos dos meses como parte del esfuerzo diplomático para reducir la escalada. Es posible que la «concesión» de Putin no sea más que no invadir Ucrania. Claro que, si nunca tuvo la intención de invadir Ucrania, habrá recibido bastante sin renunciar a casi nada.

Sin embargo, evaluar la probabilidad de una invasión rusa de Ucrania es extremadamente importante para dar forma a la respuesta occidental apropiada. Si Occidente sobreestima la intención de Putin de invadir, subestimará su propia posición negociadora y hará más concesiones de las que debería. El enfoque de Occidente en la amenaza de invasión podría hacer que los líderes occidentales pasen por alto importantes inflexiones en la estrategia real del Kremlin y el progreso de Putin hacia el logro de sus objetivos. En la versión del peor de los casos de este escenario, Occidente se felicitará por haber evitado una invasión rusa que Putin nunca tuvo la intención de lanzar, mientras Putin celebra tranquilamente una importante victoria no militar que Occidente ni siquiera reconoce. En los oídos de la OTAN deberían zumbar las palabras de George S. Patton: “Nunca tome decisiones basadas en el miedo”

Occidente no debe permitir que un enfoque convergente sobre la necesidad de disuadir la invasión bloquee una visión más amplia del problema que permita la consideración de enfoques alternativos que Putin pueda estar siguiendo. Más bien, debe desarrollar y ejecutar respuestas tanto sobre los peligros ocultos como a los menos evidentes. Debe reconocer que ciertas respuestas a la amenaza abierta podrían minar gravemente las respuestas necesarias a las ocultas. Este marco alternativo «oculto» es clave para poder dar una respuesta clara a la crisis.

PRINCIPIARE A INVENTAR QUALCHE FAVOLA.

De momento es muy poco probable que Rusia invada a gran escala la Ucrania desocupada durante este invierno, a pesar de que el ejército ruso está completando los preparativos que podrían apuntar a ello. Los modelos clásicos de comportamiento de los actores estatales y los enfoques tradicionales de inteligencia para emitir y evaluar indicadores y advertencias sugieren que el presidente ruso Vladimir Putin puede lanzar una invasión de este tipo en algún momento de los próximos meses, pero no hay indicadores claros de que tenga la intención de hacerlo a partir de 9 de diciembre de 2021, como señaló recientemente el secretario de Estado Anthony Blinken. El empleo de esta visión clásica de la crisis es el principal bloque cognitivo que sufre occidente, desde allí sólo puede construirse una fábula de la crisis.

El marco clásico se basa en gran medida en los movimientos de tropas observados y los preparativos para desplegar y utilizar fuerzas y está respaldado por análisis de comunicaciones interceptadas, en particular planes militares. Una micro visión desarticulada del resto del escenario.

Las acciones militares rusas en los últimos meses han despertado muchos de esos indicadores clásicos, y Occidente parece haber obtenido copias de un plan de invasión y otras piezas de inteligencia clasificada que disparan otros. Pese a lo vetusto e incompleto de método no es posible descartar la posibilidad de que Rusia invada Ucrania de acuerdo con el plan interceptado.

Desde otro análisis la ostentosa movilización de las fuerzas militares rusas puede tener la intención de enfocar a los líderes occidentales en evitar una guerra que Putin no tiene la intención de librar, distrayéndolos de sus propósitos reales. Putin también podría apuntar a obtener concesiones de Occidente que ayudarían en sus esfuerzos asimétricos para lograr otros objetivos a cambio de no iniciar una guerra.

No sería correcto en este momento invalidar el marco clásico ni dejar de incorporar otros enfoques. Los escenarios esperados derivados del marco clásico están recibiendo una atención excesiva y un debate cada vez mayor en los medios de comunicación y la comunidad de expertos y consecuentemente están siendo examinados a fondo por el gobierno de los EEUU y sus aliados. Esta realimentación y retroalimentación del sistema lo desenfoca de la crisis real.

Si estimamos un cuadro alternativo y consideramos que las medidas tomadas para disuadir o derrotar una invasión a gran escala de Ucrania no necesariamente evitarán o frustrarán los esfuerzos rusos que se consideran más probables y peligrosos, podremos ver que los esfuerzos estadounidenses y aliados destinados a evitar la guerra podrían promover los objetivos reales rusos.

Una invasión rusa abierta de la parte de Ucrania que Putin no invadió y ocupó en 2014 no es necesariamente el único resultado estratégico devastador para los intereses de EEUU, la UE, la OTAN y Ucrania. Putin puede generar catástrofes para Ucrania, Europa y Estados Unidos sin tener que arriesgarse a una guerra mecanizada a gran escala. Occidente debe reconocer y advertir estas posibilidades y desarrollar y desplegar medidas de contingencia para prevenirlas, lo que no excluye que sirvan para disuadir y, si es necesario, derrotar una invasión abierta.

…È UN VENTICELLO, UN’AURETTA ASSAI GENTILE CHE INSENSIBILE, SOTTILE, LEGGERMENTE, DOLCEMENTE INCOMINCIA.

Veamos lo que puede suceder movido por las acciones rusas y su interacción con las respuestas del resto de los actores de la crisis.

Putin es y sigue siendo un actor racional no menos asentado en la realidad que la mayoría de los líderes mundiales. Es capaz de comprender las capacidades y limitaciones de las fuerzas militares y no militares a su disposición tan bien como cualquier líder. Por lo tanto, no tomará intencionalmente acciones que puedan poner en riesgo la supervivencia del estado ruso o su propio gobierno, aunque, por supuesto, podría calcular mal. Es necesaria una racionalidad normal para explicar las decisiones y acciones de Putin, para comprender la capacidad de percibir el mundo desde sus puntos de vista lógicos y perceptuales.

En este sentido Putin teme una guerra convencional a gran escala con la OTAN y no cree que pueda ganarla, es consciente de la debilidad interna de Rusia, en particular de sus desafíos económicos, y es muy consciente de la pobreza de Rusia en comparación con la alianza occidental.

El Kremlin res se basa en un enfoque asimétrico para lograr sus objetivos que centrado en crear condiciones dentro de las esferas de información de los estados objetivo que hacen que para influir a los líderes de esos estados y hacer que actúen sin saberlo de maneras que promueven los intereses de Rusia en lugar de los propios. En alguna medida es la vieja teoría soviética conocida como «control reflexivo».

Pero el enfoque asimétrico de Rusia va más allá de las esferas de la información. Putin se basa en unas pocas bases limitadas de poder real, como su poder militar e inversiones financieras. Amplifica esas bases de poder a través de medios como coaliciones internacionales y redes humanas, dándoles una dinámica interactiva.

Así explota las decisiones de los líderes occidentales dirigiéndolas a aceptar sus logros y a dejar de presionarlo. Acelera la erosión de la memoria de la agresión ruso-soviética. Emplea causas legítimas como la cooperación antiterrorista para atraer a los países a las iniciativas rusas y legitimar sus actividades. Hace que sus oponentes se enfoquen en los beneficios, riesgos o costos a corto plazo que el Kremlin puede ofrecerles o infligirles y los distrae de sus intereses a largo plazo y de la influencia que tienen frente a Rusia. Muy importante es que se beneficia del deseo de normalidad en Occidente y de la renuencia arraigada a emprender políticas de confrontación hacia Rusia y hacia cualquier otra cosa.

Por su parte el ejército ruso aplica cada vez más una teoría, una doctrina y un enfoque articulados con precisión en los que todas las actividades, incluidas las principales acciones militares convencionales, están subordinadas a objetivos informativos que permiten un control reflexivo, esto es que lograr los objetivos de información puede lograr efectos decisivos más allá de servir como apoyo a los esfuerzos para operaciones militares o de otro tipo.

Putin persigue un conjunto claro de objetivos que actualiza dinámicamente, al igual que los esquemas de los enfoques con los que pretende alcanzarlos. No es simplemente un depredador oportunista que reacciona a las posibilidades observadas para promover sus objetivos. No está tan lejos del Helmuth Moltke que recordaba que los planes no soportaban el primer disparo de la batalla, por lo que debían adaptarse permanentemente sobre la acción. En igual sentido busca tomar y mantener la iniciativa y obligar a sus adversarios a reaccionar ante él, al mismo tiempo que confunde sus verdaderos objetivos.

Vemos que Putin puede moverse rápidamente cuando ve oportunidades y, a menudo, salta de un teatro a otro de una manera que parece carecer de coherencia para una audiencia occidental que compartimenta los teatros y los problemas, lo que multiplica el poder de acción de los planes rusos. Ha perseguido los mismos objetivos de manera constante durante años y demostrado estar dispuesto a aceptar pérdidas para avanzar. Los medios del Kremlin para perseguir estos objetivos se modifican y mejoran continuamente, a pesar de que su ejecución a menudo es ineficaz, mal coordinada e incluso contraproducente, pero es el costo de no detenerse para no perder el impulso.

SIATE PERÒ CERTO, CHE TUTTO È DISPOSTA A FARE.

Repasemos los objetivos rusos en la crisis actual. El primero y permanente es la permanencia y estabilidad del propio gobierno de Putin en Rusia y, presumiblemente, su capacidad para controlar su sucesión.

La restauración de un orden mundial multipolar en el que EEUU no tenga una posición privilegiada ni sea el primus inter pares y en el que Rusia detente un similar poder y derechos que EEU, China y Europa. En consecuencia el restablecimiento de Rusia como una potencia mundial reconocida que debe participar y ser consultada con respecto a los principales eventos y crisis.

La neutralización de la OTAN como alianza político-militar efectiva y legítima, un objetivo que Putin persigue principalmente al tratar de demostrar que la OTAN no cumplirá su compromiso de defensa mutua del Artículo 5 con todos sus miembros.

El establecimiento de una esfera de influencia rusa exclusiva dentro de la ex Unión Soviética de la que están excluidas todas las potencias externas y específicamente la OTAN –una vuelta a 1989-. El grado y la forma de control que Putin busca ejercer sobre los antiguos estados soviéticos pueden variar de un estado a otro. Es muy difícil reintegrar formalmente a los antiguos estados soviéticos directamente en la Federación de Rusia o en algún otro organismo que restablezca el gobierno directo de Moscú. Sin embargo, probablemente excederá las formas tradicionales de soberanía, ya que Putin ya ha demostrado su intención de influir e incluso controlar algunos aspectos de los asuntos internos de los antiguos estados soviéticos.

La eliminación de las amenazas convencionales a la seguridad rusa y el fin de todos los esfuerzos externos para influir en la opinión pública rusa o limitar las actividades internas de Putin de alguna manera. Percibe incluso las declaraciones públicas sobre sus políticas internas como agresiones y violaciones de la soberanía rusa en estrecho paralelo con la visión china de tales actividades.

Lograr la eliminación de todas las sanciones económicas contra Rusia y, en última instancia de ser posible, el reconocimiento mundial de las sanciones económicas como una forma ilegal de guerra económica. Es de muy difícil cumplimiento la última parte, pero lo asiste cierta ética en el planteo que no deja de ser atractiva.

Estos grandes objetivos estratégicos están en consonancia con lo que se espera obtener en  Bielorrusia y Ucrania.

È UN VECCHIO INDEMONIATO AVARO, SOSPETTOSO, BRONTOLONE.

Aquí busca la reintegración de facto de Bielorrusia a Rusia a través del mecanismo del Estado de la Unión. El efecto inmediato de esta reintegración despojaría a Minsk del control real sobre los asuntos internos de Bielorrusia y de cualquier control sobre los asuntos exteriores y de seguridad de Bielorrusia, aunque podría dejar una limitada capacidad de autonomía nacional.

Junto con ello absorber al ejército bielorruso en las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia  y estacionar permanentemente unidades militares rusas en Bielorrusia. También integrar una red de defensa aérea que utilice los sistemas de defensa aérea rusos más avanzados y cubra Bielorrusia y la Federación de Rusia.

AL PRADO VIDI UN FIOR DI BELLEZZA, UNA FANCIULLA.

En Ucrania, se busca poner fin de forma permanente a las aspiraciones de Ucrania de unirse a la OTAN o la Unión Europea y fijar su orientación hacia Moscú. Reforzar esto con la obtención de compromisos vinculantes de los EEUU al menos y posiblemente de la OTAN de que ni Ucrania ni ningún otro estado ex soviético será admitido en la alianza. Así occidente deberá retirar a todos los asesores y equipos militares no aprobados por Rusia de Ucrania y ofrecer garantías de que nunca volverán.

Construir un entorno y un sistema político que sea permanente e inalterable para Moscú, virtualmente una absorción mayor que la de Bielorrusia. Un medio para esto será lograr la aceptación ucraniana e internacional del papel de Rusia como protector de los «rusos étnicos» y los «ciudadanos rusos» (residentes de otros países a los que Rusia ha concedido pasaportes) en Ucrania y en todo el antiguo espacio soviético. Este objetivo incluye el derecho de Rusia a intervenir en la legislación, las políticas y los asuntos de seguridad internos de Ucrania para hacer cumplir ese papel.

Como paso intermedio peor en miras a ampliarse y sostenerse en el tiempo, obtener la aceptación ucraniana e internacional de Rusia a la anexión de Crimea y de cualquier otro territorio de Ucrania o de cualquier ex Estado soviético que pueda optar por reintegrarse formalmente en la Federación de Rusia. Como tiro final a la soberanía asegurar de antemano el derecho a establecer cualquier arreglo político que elija sobre Ucrania y ajustar ese arreglo como crea conveniente sin interferencia externa.

Los objetivos específicos frente a la OTAN y Europa están directamente relacionados con Ucrania y Bielorrusia.  Es central evitar una guerra convencional a gran escala con la OTAN o sus principales miembros militares. Para ello se proyectan objeticos en tres ejes sincronizados  que buscan quebrar las relaciones occidentales acrecentado las tensiones entre los Estados Unidos y sus socios europeos por un lado, las existentes entre Gran Bretaña y sus socios continentales por el otro, y finalmente entre los estados de la OTAN de Europa occidental y oriental.

Con ello se podría asegurar la eliminación de todas las sanciones internacionales a Rusia y evitar la imposición de nuevas y costosas penalidades, a la par que se cimentaría la influencia económica dominante de Rusia sobre Europa y, en particular, Alemania, asegurando la apertura del oleoducto Nord Stream 2 (NS2).

Los planes que llevan a estos objetivos tienen como guía el evita una costosa carrera armamentista en Europa que Rusia no puede sostener económicamente.

Estos se han venido persiguiendo con constancia durante dos décadas con diversos grados de éxito y algunos reveses, no proyectar una luz de entendimientos incluyendo esta prolongada línea de acción resulta en la incapacidad de ver la situación de crisis actual o, al menos sólo verla por los últimos acontecimientos individuales.

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